Método Ivy Lee: productividad centenaria en 5 pasos
El método Ivy Lee, un sistema de gestión de tiempo en cinco pasos, es presentado como una solución efectiva para mejorar la productividad y establecer límites laborales. Este método, creado en 1918 por el consultor Ivy Lee, fue implementado por Charles M. Schwab, presidente de Bethlehem Steel Corporation, para incrementar la eficiencia de su compañía. Tras una prueba de tres meses, Schwab pagó a Lee 25.000 dólares, equivalentes a unos 400.000 dólares actuales, por los resultados obtenidos. James Clear, autor de "Hábitos atómicos: cambios pequeños, resultados extraordinarios", destaca la sencillez del método como su mayor fortaleza. Los cinco pasos del método Ivy Lee son: 1) Al finalizar la jornada, anotar las seis tareas más importantes para el día siguiente. 2) Ordenar esta lista, colocando la tarea más importante en primer lugar, lo que ayuda a priorizar y delegar, posiblemente utilizando la matriz de Eisenhower. 3) Dedicar la primera hora del día a completar la tarea principal, aprovechando el "reloj biológico" y la mayor energía matutina, similar al concepto de "comerse la rana". 4) No pasar a la siguiente tarea hasta haber completado la anterior; si una tarea es extensa, dividirla en subtareas. 5) Dedicar 10 minutos antes de terminar la jornada a preparar la lista de tareas para el día siguiente. Clear explica en su página web que este método le es útil como escritor, ya que evita la indecisión matutina sobre qué escribir, permitiéndole empezar de inmediato. El artículo enfatiza que la "magia" del método reside en la capacidad de establecer límites, incluso a uno mismo, combatiendo la "dismorfia de productividad" que impide disfrutar los logros. La recomendación final es "podar" las ideas y eliminar lo no esencial, lo que el método Ivy Lee facilita.
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