Un estudio reciente, con participación del psicólogo polaco Marcin Zajenkowski de la Universidad de Varsovia y el profesor Gilles Gignac de la Universidad de Australia Occidental, revela que el pico de inteligencia humana se alcanza más tarde de lo previamente establecido. Tradicionalmente, se creía que las capacidades físicas e intelectuales llegaban a su culmen entre los 20 y los 30 años.
Sin embargo, esta investigación, publicada en la revista «Intelligence», sugiere que las capacidades de procesamiento psicológico mejoran en etapas vitales posteriores. Aunque la inteligencia fluida sí alcanza su máximo alrededor de los 20 años y luego declina, otras características como la inteligencia emocional continúan desarrollándose con la edad.
Gilles Gignac explicó en una entrevista con The Conversation que estas fortalezas propician un mejor juicio y una toma de decisiones más equilibrada, habilidades cruciales para puestos de alta responsabilidad.
El estudio identificó 16 características psicológicas fundamentales, incluyendo el razonamiento, la memoria, la conciencia, la empatía y el neuroticismo.
Los investigadores monitorearon cómo estas características evolucionaban a lo largo de la vida de los participantes. Se observó que el funcionamiento mental general alcanzaba su punto óptimo entre los 55 y los 60 años, empezando a declinar cerca de los 65 años. El profesor Zagajewski (mencionado anteriormente como Marcin Zajenkowski), en una entrevista con PAP, resaltó la correlación entre este pico de sabiduría vital y el momento en que estadísticamente se logran los mayores éxitos profesionales.
Afirmó que las personas más adecuadas para roles decisorios importantes probablemente tienen entre 40 y 65 años. Además, ciertas características individuales mostraban picos aún más tardíos: la conciencia, por ejemplo, alrededor de los 65 años, y la estabilidad emocional, cerca de los 75 años.
Crítica:
El título prometía un 'momento concreto' de máximo nivel de inteligencia, pero el contenido revela una horquilla de edad de 55 a 60 años, lo cual dista de ser un 'momento'. Además, la adjetivación innecesaria en la introducción resta seriedad a un tema de investigación científica.
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