El mercado de la vivienda colapsa también en Londres: las promotoras abandonan sus proyectos

Londres colapsa: promotoras pasan de construir

economia Una ilustración conceptual y satírica de un casco de construcción dorado abandonado sobre un plano arquitectónico roto de la ciudad de Londres. Al fondo, la silueta del Big Ben envuelta en una cinta de 'prohibido el paso' amarilla. Estilo artístico de editorial periodístico, colores fríos con contrastes fuertes, atmósfera de decadencia corporativa.

Londres, la ciudad donde hasta los palomos pagan alquiler, acaba de recibir un bofetón de realidad. Jennie Daly, la jefa de Taylor Wimpey, ha soltado la bomba en The Times: se largan. O mejor dicho, terminarán lo que tienen entre manos y no pondrán un solo ladrillo más en la capital.

Para Daly, la viabilidad en Londres está 'fundamentalmente rota'. Traducido al lenguaje de la calle: el negocio ya no da para pagar el caviar y el riesgo es tan alto que prefieren pasar de todo. La paradoja es deliciosa y trágica a la vez. Mientras el Gobierno británico se hace castillos en el aire exigiendo 88.000 viviendas al año (unas 22.000 por trimestre), la realidad es que en el segundo trimestre solo arrancaron 2.876 obras.

Es como si te pidieran preparar una cena para cien personas y tú solo hubieras logrado poner dos platos en la mesa. ¿Por qué el desplome? Las promotoras se quejan de que construir hoy es como intentar llenar un cubo agujereado. Entre el encarecimiento de los materiales, los impuestos y las nuevas normas —como la obligación de meter una segunda escalera en bloques de más de 18 metros—, los costes se han disparado.

A esto súmale que los tipos hipotecarios están por las nubes, dejando a los compradores con la cartera vacía y la mirada perdida. Pero el toque maestro de ironía llega con la Autoridad del Gran Londres. Resulta que, si una promotora tiene la mala suerte de ganar más dinero del previsto, la Administración aparece al final del proyecto para pedir una 'contribución extra' a la vivienda asequible.

Básicamente, si te va bien, te penalizan. En un mercado donde Londres es la zona más cara de Reino Unido, Taylor Wimpey ha decidido que es mejor retirarse que jugar a la ruleta rusa con el erario corporativo.

Crítica:

La noticia es un catálogo de quejas corporativas que ignora la responsabilidad de las promotoras en la especulación previa. Falta analizar si el 'colapso' es una estrategia para reducir la oferta y subir aún más los precios.

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