El mercado inmobiliario español acaba de dar un giro de guion digno de telenovela. Los británicos, esos eternos dueños de nuestras costas que veían España como su patio de recreo, han sido desplazados del trono. El nuevo rey es Marruecos. Durante el primer semestre de 2026, los marroquíes se anotaron 4.960 compraventas, dejando a los británicos con 4.541 operaciones y una cara de asombro considerable.
En términos de pastel, Marruecos se lleva el 8% y el Reino Unido el 7,3% del mercado extranjero.
Pero ojo, que aquí viene la letra pequeña, esa que suele estar escrita en tamaño hormiga. No es que el dirham esté compitiendo con la libra en el lujo extremo. Mientras que un estadounidense suelta 3.948 euros por metro cuadrado sin pestañear —básicamente comprando aire caro—, el comprador marroquí es el maestro del ahorro.
Pagan una media de 801 euros por metro cuadrado, una cifra que parece un chiste comparada con la media general de 2.644 euros de los extranjeros. Es la diferencia entre comprar un ático en la Milla de Oro o buscar una oportunidad donde el precio no te obligue a vender un riñón.
El fenómeno es real sobre todo entre quienes ya viven aquí.
Los residentes extranjeros mueven el 63,2% del juego (39.387 compraventas), y en regiones como Murcia, los marroquíes son los dueños del tablero con el 36,1% de las operaciones. Mientras tanto, el mercado general se desinfla: las compraventas extranjeras cayeron un 13% (62.327 operaciones), el mayor bajón desde 2020.
Los rusos y chinos huyen del mercado con caídas superiores al 26%, mientras que solo venezolanos y colombianos siguen tirando de tarjeta con optimismo. España sigue siendo el destino favorito, pero ahora el perfil del comprador ya no es solo el jubilado de Surrey, sino alguien que sabe dónde está la ganga.
Crítica:
El texto original es un despliegue de datos gélidos que ocultan la realidad sociológica del cambio de perfil del comprador. Se limita a las cifras del Notariado sin cuestionar por qué el mercado de lujo se desploma mientras crece la compra de vivienda económica.
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