Nueva definición eleva obesidad al 70% en EE.UU.
Una nueva definición de obesidad, propuesta por una comisión y publicada en The Lancet Diabetes & Endocrinology a principios de año, ha provocado un aumento significativo en la prevalencia de esta condición en Estados Unidos. Un equipo de Mass General Brigham aplicó estos nuevos criterios a más de 300.000 participantes del programa All of Us del Instituto Nacional de Salud, revelando que la prevalencia de obesidad se disparó de aproximadamente el 40% a cerca del 70%. Este incremento fue particularmente notable en adultos mayores, con casi el 80% de los mayores de 70 años cumpliendo los nuevos criterios. El estudio, publicado en JAMA Network Open, no solo redefinió la prevalencia, sino que también analizó los riesgos para la salud asociados. Las personas recién clasificadas como obesas bajo la nueva definición mostraron una mayor probabilidad de desarrollar diabetes, enfermedad cardiovascular y un aumento de la mortalidad en comparación con aquellos sin obesidad. Lindsay Fourman, endocrinóloga de Mass General Brigham y co-primera autora, calificó la situación de "asombrosa" y destacó la necesidad de priorizar enfoques terapéuticos ante el 70% de la población adulta potencialmente afectada. La definición tradicional se basaba únicamente en el Índice de Masa Corporal (IMC), pero el nuevo marco amplía la evaluación para incluir medidas de distribución de grasa, como la circunferencia de cintura, la relación cintura-altura o cintura-cadera, que se correlacionan más estrechamente con complicaciones metabólicas. Una persona se considera obesa si tiene un IMC por encima del umbral tradicional y al menos una medida antropométrica elevada ("obesidad por IMC más antropometría"), o si tiene un IMC normal pero al menos dos medidas antropométricas elevadas ("obesidad solo por antropometría"). Además, se distingue entre obesidad preclínica y clínica. La aceptación profesional es amplia, con el respaldo de 76 organizaciones como la American Heart Association y The Obesity Society. En la cohorte de All of Us, la prevalencia fue del 68,6% con la nueva definición frente al 42,9% con la tradicional, explicado por la inclusión de individuos con IMC bajo el umbral clásico pero con distribución de grasa de riesgo. Steven Grinspoon, jefe de la Unidad de Metabolismo en Mass General Brigham, enfatizó las limitaciones del IMC y la importancia de investigar tratamientos para la obesidad solo por antropometría. El equipo ha desarrollado un enfoque terapéutico para reducir el perímetro de cintura. Fourman concluyó que la composición corporal es crucial, no solo el peso en la báscula, y que la grasa abdominal es un factor de riesgo significativo incluso en personas con IMC normal.
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