Crítica:
El artículo cumple con las expectativas del título, pero carece de profundidad en la crítica a la gestión del Ministerio de Igualdad. La información sobre los problemas técnicos y los retrasos en la instación de los dispositivos es valiosa.
El artículo cumple con las expectativas del título, pero carece de profundidad en la crítica a la gestión del Ministerio de Igualdad. La información sobre los problemas técnicos y los retrasos en la instación de los dispositivos es valiosa.
Un menor de 17 años, de nacionalidad marroquí, fue detenido ocho veces en cuatro meses en Madrid antes de violar a una niña de 14 años junto al centro de menores de Hortaleza el 29 de agosto. Su historial delictivo incluye una decena de arrestos por delitos de robo con violencia, amenazas y atentado contra agente de la autoridad. Llegó a España en enero de 2024 escondido en un camión y pasó por varios países antes de llegar a Madrid. Fue detenido en San Sebastián dos veces y en Madrid ocho veces entre abril y agosto. La víctima se recupera de las lesiones mientras el presunto agresor está internado en un centro de ejecución de medidas judiciales.
La delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Carmen Martínez Perza, reconoció que las pulseras antimaltrato utilizadas para proteger a víctimas de violencia de género 'no son infalibles' y han registrado fallos. Durante una comisión en el Congreso, Martínez Perza admitió que los dispositivos, puestos a disposición de las víctimas, pueden fallar. Esto contradice las declaraciones de la ministra de Igualdad, Ana Redondo. Los fallos ocurrieron tras el cambio de proveedor por parte del Ministerio de Igualdad. Martínez Perza aseguró que los problemas afectaron solo a procesos judiciales tramitados por delitos de quebrantamiento de pena o medidas de alejamiento ya sucedidos. Según ella, las dificultades se produjeron al obtener datos de la base de datos de la anterior empresa, concretamente anteriores al 20 de marzo de 2024. A pesar de los fallos, Martínez Perza defendió que el sistema 'funciona y es modelo a seguir por otros países europeos'.
Un campamento de verano en Bernedo, Álava, organizado por Sarrea Euskal Udaleku Elkartea, se convirtió en una pesadilla para niños y niñas de entre 13 y 15 años. Los monitores obligaban a ducharse juntos en grupos mixtos, incluso junto a ellos, bajo el argumento de no creer en la división de géneros. Varias niñas relataron a sus madres que los monitores les explicaron que se duchaban con ellos y que muchos cuidadores se paseaban con sus miembros sexuales al descubierto. Una de las niñas contó que los espejos del alojamiento estaban inutilizados, con uno de ellos con un dibujo obsceno. Las madres han denunciado que sus hijas han salido traumatizadas y algunas han necesitado apoyo psicológico. El Ayuntamiento de Bernedo ha puesto el caso en manos de la Ertzaintza para investigar posibles delitos. Los monitores han alegado que no obligan a desnudarse a nadie, sino que les proponen quitarse los bañadores para garantizar una mayor higiene.
En el siglo XVII, Suecia emergió como potencia en el norte de Europa bajo el reinado de Gustavo Adolfo II. El rey encargó en 1625 la construcción del Vasa, un imponente barco de guerra con 64 cañones en dos cubiertas, que debía simbolizar el poder sueco. Sin embargo, el diseño del Vasa priorizó los caprichos del rey sobre los consejos de los ingenieros, resultando en un buque demasiado alto y estrecho con un centro de gravedad peligrosamente elevado. A pesar de las advertencias de los ingenieros sobre su inestabilidad, el rey ordenó su rápida finalización. El 10 de agosto de 1628, durante su viaje inaugural en Estocolmo, un golpe de viento lo inclinó y el barco se hundió en minutos, causando decenas de muertes y humillación para el rey. El Vasa permaneció en el fondo del mar Báltico hasta 1956, cuando fue localizado. En 1961, tras un complejo rescate, fue izado a la superficie y tratado con polietilenglicol para preservar su estructura. Hoy, el Vasa se exhibe en el Museo Vasa de Estocolmo, ofreciendo una visión de la vida a bordo de un navío de guerra del siglo XVII y sirviendo como recordatorio de cómo la ambición y la política pueden imponerse a la técnica con consecuencias desastrosas.
El guardia civil Carlos Conde critica la incongruencia en la normativa de tráfico respecto al uso de dispositivos móviles y pantallas en el coche. Actualmente, la Guardia Civil multa a los conductores que tocan la pantalla del móvil mientras conducen, pero no así cuando manipulan otras pantallas del vehículo como la radio o el climatizador. Conde señala que esta situación es injusta y absurda, dado que la DGT considera que la manipulación del móvil es una de las principales causas de distracciones al volante y accidentes. El problema radica en la dificultad para controlar y sancionar estas acciones, ya que la normativa actual no establece claramente qué acciones están permitidas y cuáles no. Por ejemplo, en muchos coches modernos, para realizar acciones como subir la radio o cambiar de emisora, es necesario usar la pantalla central del vehículo. La Ley de Movilidad Sostenible, que busca regular estos aspectos, lleva en el aire desde la pasada legislatura y no se espera que se apruebe en la actual. Mientras tanto, los agentes de tráfico deben aplicar normas que a veces no comparten, basándose en su criterio para determinar si un conductor ha prestado atención a la conducción o no.
Una pareja de turistas alquilo un apartamento en San Sebastián por un mes en Airbnb, pero se fue a los 10 días debido a la masificación y la limitada oferta gastronómica vegana. La pareja, que había visitado Londres y París, esperaba tranquilidad, mar y cultura en la ciudad, pero se encontró con largas colas en lugares turísticos y playas llenas. A pesar de disfrutar inicialmente del paseo marítimo y las montañas, la situación se volvió insostenible. La pareja admitió que ya había visto y hecho lo que quería en la ciudad y que no tenía sentido quedarse un mes entero. La decisión de irse no estuvo exenta de coste, ya que no les reembolsaron los días no utilizados de su alquiler. A pesar de su experiencia agridulce, reconocen los encantos de la ciudad, como sus playas preciosas y atmósfera especial.
El Ministerio de Igualdad, liderado por Ana Redondo, fue alertado en junio de 2024 sobre los fallos en las pulseras antimaltrato por parte de la asociación feminista La Volaera y el Observatorio contra la Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). A pesar de estas advertencias, el gobierno no tomó medidas hasta que se destapó el escándalo. Las pulseras, destinadas a proteger a víctimas de violencia machista, presentaban problemas técnicos, incluyendo la pérdida de señal en zonas rurales y su uso por parte de agresores para localizar y maltratar a sus víctimas. La asociación La Volaera, que ha estado trabajando con víctimas de violencia machista durante más de 20 años, denuncia que las instituciones solo se interesan por las víctimas para fines propagandísticos y solicita la dimisión de Ana Redondo. El gobierno ha anunciado un nuevo contrato para adquirir pulseras con mejoras técnicas, pero las feministas critican que no se hayan tomado medidas efectivas para proteger a las víctimas.
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