Pensión vitalicia por incapacidad permanente total
Una conductora de autobús asturiana de 57 años, nacida en 1968, obtuvo una pensión vitalicia de 1.875,32 euros (75% de 2.500,42 euros) por incapacidad permanente total tras demostrar que su trastorno ansioso-depresivo le impide conducir. El Tribunal Superior de Justicia de Asturias dictaminó el 23 de septiembre de 2025 que la trabajadora, en baja desde febrero de 2022, no podía realizar tareas fundamentales de su profesión debido a su condición médica, que incluía consumo perjudicial de alcohol y cannabis, y tratamiento con antidepresivos y ansiolíticos a dosis altas. La sentencia revocó la negativa inicial del INSS y del Juzgado de lo Social nº 1 de Oviedo. La trabajadora había estado en incapacidad temporal durante 545 días. La pensión se fijó en el 75% de su base reguladora de 2.500,42 euros mensuales, lo que equivale a 1.875,32 euros. El tribunal destacó que la conducción profesional requiere un estado psicofísico perfecto y que la trabajadora no estaba capacitada para realizar tareas de su profesión habitual. Aunque la incapacidad permanente total le impide volver a conducir autobuses, la sentencia abre la posibilidad de que realice otras actividades laborales que no impliquen riesgos asociados a la conducción.
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