La moda de señalar a padres por usar pantallas con sus hijos ha llegado a un punto en el que la preocupación por la salud infantil se ha convertido en un linchamiento público. El psicólogo Alberto Soler advierte que juzgar a otras familias por recurrir a móviles o tablets es inquietante y que debemos reflexionar sobre nuestras propias acciones.
La crianza ya es suficientemente exigente sin la necesidad de añadir juicio social. Soler plantea que las guías sobre uso de pantallas existen, pero las decisiones concretas que toma cada familia responden a una realidad que no vemos. No sabemos si ese niño lleva horas con fiebre y la tablet es la única forma de que pueda terminar la comida fuera de casa.
Tampoco sabemos si esa madre está criando sola y necesita diez minutos de respiro o si ese padre acaba de salir de una guardia de noche. La crianza no se puede evaluar en una instantánea, y tal vez el verdadero problema no sean solo las pantallas, sino la facilidad con la que juzgamos.
El psicólogo relata un caso en el que un niño utilizaba un comunicador aumentativo con pictogramas, pero desde fuera solo se veía una pantalla. Esto nos hace reflexionar sobre la importancia de no juzgar a otras familias sin conocer su situación. La crianza es complicada, y no necesitamos que las redes sociales amplifiquen nuestra vigilancia constante.
En lugar de juzgar, tal vez deberíamos preguntarnos si nos gustaría que hicieran lo mismo con nosotros en uno de nuestros días más difíciles. Con un llamado a la reflexión y a la empatía, Soler nos invita a replantearnos nuestra forma de juzgar a las demás familias. Publicado el 24 de febrero de 2026, este artículo de María Machado nos hace reflexionar sobre la importancia de la empatía y la comprensión en la crianza.
Crítica:
El artículo es un llamado a la reflexión, pero podría profundizar más en las causas y consecuencias del juicio social en la crianza. La falta de datos concretos y estadísticas sobre el impacto del juicio social en la salud mental de los padres es notable.
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