El masajista de Rivas intentó engañar a la Guardia Civil: escondió la cámara con la que grabó a 131 pacient...

Masajista de Rivas: 1.800 vídeos y mentiras

social Una imagen conceptual y satírica. Un primer plano de una estantería de libros antigua y polvorienta donde, entre dos tomos gruesos, asoma el lente de una cámara de seguridad moderna y fría. La iluminación es dramática, con sombras profundas, sugiriendo un ambiente de secreto y traición. Estilo cinematográfico, alta resolución, atmósfera opresiva.

Hay quienes confunden la terapia manual con el voyerismo industrial. Ricardo M., un señor de 60 años con la ética de un trapo viejo, convirtió el centro de terapias Kukai en Rivas Vaciamadrid en su propio estudio de cine clandestino. La trama es tan ridícula que parece un chiste de mal gusto: el sujeto grababa a sus pacientes desnudas mientras fingía aliviarles la tensión del cuello.

Todo funcionaba como un reloj suizo hasta marzo de 2025, cuando una joven, que solo buscaba quitarse un nudo cervical, se encontró con que el tratamiento incluía masajes en los pechos sin consentimiento y una cámara apuntando directamente a la camilla. Cuando la Guardia Civil apareció el 1 de abril para una 'inspección de actividades' —esa visita sorpresa que hace que a los pillados se les caiga la cara—, Ricardo M.

aplicó una estrategia de ocultación digna de un niño de primaria: desmontó la cámara y la escondió entre los libros de su despacho. Intentó colar la moto diciendo que el aparato estaba apagado y que solo servía para 'formaciones'. Una mentira tan descarada que daba hasta risa si no fuera porque en sus discos duros se escondían 1.800 vídeos.

El agujero moral es profundo. Mientras el detenido entregaba su móvil con una sonrisa fingida, la Guardia Civil desenterraba la miseria digital. Al final, la ingeniería del engaño se desplomó: 131 mujeres identificadas y 97 denuncias formales. De ese grupo, nueve víctimas han dado un paso más, denunciándolo por agresión sexual.

El Juzgado de Instrucción número 3 de Arganda del Rey ahora tiene que procesar un catálogo de depravación que hace que cualquier factura de luz abusiva parezca un juego de niños comparada con el precio que pagaron estas mujeres por su intimidad.

Crítica:

La noticia es un catálogo de evidencias, pero falla al no cuestionar cómo un centro de terapias opera sin controles mínimos. El enfoque es puramente policial, ignorando el vacío administrativo que permitió este 'estudio de grabación'.

Comentarios

¡Sorpresa!
¡Ya eres Premium!

De hecho, aquí todos somos Premium. En NoticiasResumidas.com no existen las cuentas de pago. Disfruta de todas las funcionalidades, gratis, sin registros y para siempre. ¡A resumir se ha dicho!