Crítica:
La crítica de Pérez Reverte revela una tensión interna en la RAE entre tradición lingüística y adaptación a los cambios sociales.
La crítica de Pérez Reverte revela una tensión interna en la RAE entre tradición lingüística y adaptación a los cambios sociales.
El pastel de calabaza es un postre emblemático en las celebraciones de Acción de Gracias en Estados Unidos, pero su origen es más complejo de lo que parece. Aunque se cree que las calabazas se sirvieron en el festival de la cosecha de 1621 que dio origen a la tradición de Acción de Gracias, no hay evidencia de que se consumiera pastel de calabaza en ese entonces debido a la falta de ingredientes esenciales como la mantequilla y la harina para hacer la masa. Las primeras recetas conocidas de pastel de calabaza datan del siglo XVII en Europa, donde las calabazas fueron introducidas tras el intercambio colombino. Sin embargo, en el siglo XVIII, los europeos perdieron interés en el pastel de calabaza y se inclinaron por otros como el de manzana o pera, considerados más sofisticados. Fue en América donde el pastel de calabaza ganó popularidad, especialmente gracias a la publicación en 1796 de 'American Cookery' por Amelia Simmons, que incluía recetas de pudín de calabaza en una masa de hojaldre. La asociación definitiva del pastel de calabaza con Acción de Gracias se debe a Sarah Josepha Hale, quien en su novela de 1827 'Northwood' describió una cena de Acción de Gracias que incluía pastel de calabaza. Hale pasó más de 30 años promoviendo la celebración de Acción de Gracias como un día de unidad nacional, escribiendo editoriales y enviando cartas a cinco presidentes estadounidenses. Finalmente, Abraham Lincoln declaró Acción de Gracias un día festivo nacional en 1863. Con el tiempo, el pastel de calabaza se convirtió en el postre más popular durante Acción de Gracias en la mayoría de Estados Unidos, aunque en algunas regiones como el Sur, el pastel de boniato o el de pacana también son muy apreciados.
En el corazón del brunch, los Silver Dollar Pancakes son un clásico irresistible. Con un diámetro de apenas dos o tres pulgadas, estos diminutos discos de masa frita evocan la nostalgia de una época en que las monedas de un dólar de plata, conocidas como silver dollars, eran comunes en Estados Unidos. Aunque su tamaño ha variado con el tiempo y de un restaurante a otro, su esencia permanece intacta: son pancakes regulares, pero en miniatura. La historia detrás de su nombre es tan fascinante como su sabor. Muchos coinciden en que su origen se remonta al siglo XIX, cuando los mineros necesitaban alimentos portátiles y nutritivos. La similitud en tamaño con las monedas de plata parece haber sido más una coincidencia que un diseño deliberado, pero el nombre se quedó. De hecho, la cadena IHOP intentó renombrarlos como 'Golden Dollar Pancakes' en 2001, pero el cambio no prosperó. Hoy en día, aunque las monedas de un dólar de plata ya no circulan, los Silver Dollar Pancakes siguen siendo una delicia en los menús de brunch de todo el país.
La ciudad de Boston ha estado ligada a la expresión 'Beantown' durante más de un siglo, pero no por su café, sino por el plato emblemático de Boston baked beans. Esta receta hunde sus raíces en la Europa medieval, donde las gachas de frijoles y panceta mantenían a los aldeanos saciados durante los largos inviernos. Los puritanos que llegaron a Massachusetts Bay en el siglo XVII adaptaron el plato utilizando ingredientes locales como frijoles secos, carne de cerdo salada y melaza. La razón por la que los puritanos amaban este plato era muy específica: podían cocinar una olla el sábado y tener comida lista para el domingo, día en que estaba prohibido trabajar, incluyendo cocinar. Los arqueólogos incluso encontraron pruebas de esta costumbre en las vasijas de cerámica descubiertas en Massachusetts colonial. La melaza, subproducto de la caña de azúcar del Caribe, es el ingrediente que distingue a las Boston baked beans de otras recetas de frijoles horneados. En el siglo XVIII, Boston se convirtió en un centro importante del comercio triangular entre América, Europa y África, y la melaza se convirtió en un ingrediente clave. Hoy en día, las recetas tradicionales de Boston baked beans incluyen frijoles navy, panceta o carne de cerdo salada, mostaza y melaza. Además de este plato, existe una versión de caramelos llamados Boston Baked Beans, que son cacahuetes recubiertos de azúcar roja brillante. Estos caramelos fueron popularizados por la New England Confectionery Company (Necco) alrededor de 1875, y más tarde por Salvatore Ferrara en los años 20.
En un giro inesperado, la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y la asociación Musapro han lanzado una propuesta que podría revolucionar el panorama musical de las bandas procesionales. Según este estudio, las bandas podrían llegar a pagar hasta 300 euros por derechos de autor al interpretar marchas procesionales. El debate promete ser intenso en el Encuentro Nacional de Compositores de Música Sacra Procesional, que se celebrará el 17 de enero en la Fábrica de Artillería de Sevilla. Más de veinte compositores y directores de bandas asistirán a este encuentro para discutir, entre otros temas, la 'dignificación del compositor'. La SGAE busca garantizar que los autores de estas piezas musicales reciban una compensación justa por su trabajo. Sin embargo, la medida podría tener un impacto significativo en las bandas, que ya enfrentan desafíos económicos. La cuestión de los derechos de autor en la música procesional no es nueva, pero esta propuesta la pone en el centro del debate. ¿Podrán las bandas asumir este nuevo coste? ¿O se verán obligadas a replantear su repertorio? El encuentro de Sevilla promete arrojar luz sobre estas y otras cuestiones relacionadas con la música sacra procesional.
El 16 de agosto de 1977, Elvis Presley, el Rey del Rock, fue encontrado muerto en su mansión de Memphis, Graceland, a los 42 años. Su cuerpo yacía en el baño, vestido con un pantalón de pijama dorado, con la cabeza descansando en un charco de vómito. Su última novia, Ginger Alden, de 20 años, lo descubrió al notar su ausencia en la cama. Elvis llevaba una vida de excesos: consumía más de 10,000 calorías diarias y tomaba numerosos medicamentos. Su muerte conmocionó al mundo y generó teorías conspirativas sobre su supuesta supervivencia. La autopsia reveló que sufría de múltiples problemas de salud debido a su estilo de vida insalubre. A pesar de su declive, Elvis seguía siendo una figura magnética que atraía a las masas. Su legado continúa vivo, y su historia es un recordatorio de la genialidad y la autodestrucción que pueden coexistir en un ícono cultural. La causa oficial de su muerte fue una arritmia cardíaca, pero las circunstancias revelaron un panorama más complejo relacionado con su adicción a los medicamentos y su mala salud en general.
Anthony Bourdain, el reconocido chef, autor y celebridad, falleció el pasado viernes, dejando un legado incomparable en el mundo de la gastronomía. Con una vida dedicada al descubrimiento de culturas a través de la comida, Bourdain se convirtió en una figura influyente en la industria culinaria. Más allá de su faceta como chef, era un apasionado de las artes marciales, un lector ávido y defensor de las causas sociales, especialmente aquellas relacionadas con los trabajadores de la industria gastronómica. Su amor por México y su cultura era profundo, y en su programa 'Parts Unknown' mostró la riqueza gastronómica del país. Su filosofía de vida se resume en su lema: 'Tu cuerpo no es un templo, es un parque de diversiones. Disfruta del paseo'. Con una carrera que abarcó desde su primer libro 'Kitchen Confidential' hasta sus programas de televisión, Bourdain dejó una huella imborrable en la forma en que percibimos la comida y la cultura. Su legado continúa vivo a través de sus obras y la pasión que inspiró en millones de personas alrededor del mundo.
Wylie Dufresne, el chef galardonado por la James Beard Foundation como mejor chef de Nueva York el año pasado tras 10 nominaciones, comparte sus secretos para transformar tu cocina en un espacio eficiente y moderno. Con su restaurante wd~50 como carta de presentación, Dufresne fusiona la gastronomía molecular con la practicidad en el hogar. Sus consejos incluyen encimeras de acero inoxidable por su durabilidad y facilidad de limpieza, un fregadero de gran tamaño para facilitar la limpieza de grandes recipientes, y pedales para abrir los grifos que evitan la contaminación cruzada. Además, sugiere colocar el congelador en la parte inferior del frigorífico, ya que se utiliza con menos frecuencia, y optar por un microondas integrado bajo la encimera para mayor comodidad y seguridad. Dufresne destaca que estas elecciones no solo mejoran la funcionalidad de la cocina sino que también aportan un toque de modernidad y sofisticación. Con dos décadas de experiencia en alta cocina, sus recomendaciones están diseñadas para hacer de la cocina un espacio tanto práctico como inspirador.
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