A partir del 1 de enero de 2026, la Agencia Tributaria controlará todos los movimientos de dinero, especialmente los realizados por medios electrónicos. Transferencias bancarias de 300 euros mensuales de padres a hijos para pagar la hipoteca serán consideradas donaciones si no se devuelven.
La normativa anterior obligaba a los bancos a informar de movimientos superiores a 3.000 euros. Ahora, el umbral pierde protagonismo y se presta atención a la regularidad de los ingresos. Ingresos recurrentes de 50, 200 o 300 euros al mes pueden encender alarmas si se repiten en el tiempo y no tienen justificación fiscal clara.
Las donaciones entre padres e hijos cuentan con bonificaciones de hasta el 99% en muchas regiones, pero deben declararse y cumplir requisitos formales. Si Hacienda detecta una donación no declarada, puede exigir el pago del impuesto, aplicar recargos e imponer sanciones. Para evitar problemas, se recomienda formalizar la ayuda mediante un préstamo familiar con contrato y calendario de devoluciones, o declarar la donación mediante el modelo autonómico correspondiente.
Crítica:
El artículo informa adecuadamente sobre los cambios en la normativa tributaria, pero podría profundizar más en las implicaciones prácticas para los contribuyentes. La inclusión de ejemplos concretos ayudaría a clarificar las consecuencias fiscales de las ayudas familiares.
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