El Gobierno español presenta un descenso en el paro registrado en diciembre, pero esta mejora se debe en gran medida a un artificio estadístico relacionado con los trabajadores fijos-discontinuos. Aunque el paro baja en 16.291 personas, los demandantes de empleo ocupados aumentan en 29.986, lo que sugiere que muchos de estos trabajadores están siendo contabilizados como ocupados cuando en realidad están inactivos.
Si se contabilizaran como parados, el paro mensual se incrementaría en alrededor de 13.000 personas. Andalucía lidera la bajada de paro intermensual con 12.271 parados menos, seguida de Valencia y Madrid, todas ellas comunidades gobernadas por el PP. A pesar de esta bajada, España sigue liderando la tasa de paro en la UE con un 10,5%, casi el doble que la media europea.
Además, la tasa de paro juvenil se mantiene en un alarmante 25,3%, el más elevado de la UE. Los contratos indefinidos totales bajan un 0,59% en el acumulado del año, y los fijos-discontinuos bajan un 0,20%. Más de la mitad (61,19%) de los contratos indefinidos del mes son a tiempo parcial o fijos-discontinuos, lo que refleja la precariedad del empleo.
La afiliación a la Seguridad Social también muestra un dato desalentador, siendo el segundo peor mes de diciembre de los últimos trece años, con un aumento de solo 19.180 afiliados. Andalucía y Madrid lideran la creación de empleo, pero sin ellos, se destruiría empleo en términos intermensuales.
El empleo público es cada vez más el motor del aumento de afiliación, con 89.436 nuevos empleos públicos en el acumulado anual, lo que indica una dependencia creciente del sector público. En diciembre, se perdieron 37.764 afiliados el último día del mes, y desde febrero de 2020, hay 30.244 empresas menos.
El paro registrado finalizó diciembre en 2.408.670 personas, y la afiliación total a la Seguridad Social fue de 21.844.414. En resumen, el mercado laboral español sigue mostrando una tendencia estructural negativa, con una alta tasa de paro y una precariedad laboral creciente.
Crítica:
El artículo desenmascara la realidad detrás de los datos de paro en España, revelando que la mejora se debe a un mero artificio estadístico. La falta de análisis crítico en la presentación inicial de los datos por parte del Gobierno es preocupante.
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