El Tribunal de Cuentas Europeo ha destapado un fraude en el sector del aceite de oliva, poniendo en evidencia deficiencias en los sistemas de control de la UE. España, uno de los mayores productores mundiales junto a Italia, ha sido reprendido por no realizar suficientes controles desde 2020.
El informe destaca que los controles al aceite importado de fuera de la UE son prácticamente inexistentes, lo que podría comprometer la calidad y seguridad del producto. Los auditores encontraron casos de fraude punible en una muestra de 24 aceites de oliva vírgenes o vírgenes extra, donde no fue posible confirmar el origen en la etiqueta en cuatro casos.
La UE es el principal productor, exportador y consumidor mundial de aceite de oliva, con el 61%, 65% y 45% del mercado mundial respectivamente. Las autoridades españolas han sido criticadas por tardar en aplicar sanciones, con un promedio de cinco meses, comparado con el 1,2 meses de Italia.
El Tribunal subraya la necesidad de mejorar los controles, la trazabilidad y la claridad jurídica para proteger a los consumidores y la reputación del aceite de oliva europeo.
Crítica:
El informe del Tribunal de Cuentas Europeo es demoledor, pero sorprende que no se mencione la cuantía económica del fraude ni las acciones concretas que tomará la Comisión Europea para atajar el problema. La crítica a España por su falta de controles es severa, pero falta contexto sobre si esto es un problema crónico o un fallo puntual.
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