El apagón que el informe europeo borró
El apagón que nadie quiere juzgar (y por eso pagan para que no lo hagan)
Imagina que un grupo de amigos se queda sin luz en una cena de Navidad. Todos discuten: ¿fue culpa del dueño de la casa (Red Eléctrica), de los que trajeron el vino (las renovables) o del vecino que se coló en la instalación (el mix energético)? Lo normal sería revisar las grabaciones del momento, escuchar a los técnicos y, si hay fallos, multar a quien corresponda. Pero en España, el informe europeo de 472 páginas que debería ser la Biblia del caso —publicado el 20 de marzo por Entso-E, el organismo que agrupa a los operadores eléctricos de Europa— parece escrito con tinta invisible. O, mejor dicho, con 3,2 millones de euros que Red Eléctrica pagó en 2024 a ese mismo organismo para que, casualmente, sus conclusiones no incriminen a nadie.
El informe repartió culpas como un padre en un divorcio: Red Eléctrica (la empresa pública donde el Estado tiene participación) y las eléctricas privadas se echaron balones. Pero hay un detalle que huele a sopa boba corporativa: los audios del apagón. Sí, esos en los que los técnicos de Red Eléctrica advertían desde meses antes que «algún día nos la íbamos a dar», que había sobretensiones por el exceso de fotovoltaica y que la falta de nuclear agravaba el problema. 9.000 archivos (grabaciones y correos) que el gestor de la red se negó a entregar al Senado y que Entso-E descartó sin explicación, pese a que en otro informe —el del apagón en Macedonia del Norte (publicado el 20 de abril)— sí incluyó comunicaciones técnicas, llamadas y órdenes fallidas. ¿Coincidencia? Que el informe macedonio fue transparente como el cristal y el español, opaco como el humo de una central de carbón.
Beatriz Corredor, presidenta de Red Eléctrica, defendió el informe en el Congreso con la solidez de un castillo de naipes: «Los audios no tienen relevancia porque, entre miles de conversaciones, sacadas de contexto, pueden decir lo que quieran». Traducción callejera: Sí los escuchamos, pero nos molesta que digan que llevábamos años avisando de que la red iba a reventar. Mientras, Mario Ruiz-Tagle, CEO de Iberdrola, le soltó al Congreso una verdad incómoda: «El panel de expertos se equivoca en bastantes cosas, y parece que metió más mano uno de los integrantes que otros». O sea, que hubo presiones internas para que el informe no fuera demasiado incómodo. Y vaya si lo fue: Red Eléctrica participó en su redacción, financió a Entso-E y, cuando el Senado pidió los audios, se los negó. Las eléctricas, en cambio, sí los compartieron. ¿Moraleja? En este país, cuando el dinero público y el privado se dan la mano, la verdad se queda en el cajón.
Pero hay más. El informe europeo descarta los audios del apagón español, pero los usa como referencia en otro caso. ¿Por qué? Porque en Macedonia del Norte sí hubo transparencia: se transcribieron llamadas entre subestaciones, órdenes técnicas y hasta intentos fallidos de reconexión. En España, en cambio, no hay ni rastro. Como si alguien hubiera pasado el borrador mágico por encima. Y mientras los políticos se rasgan las vestiduras en el Congreso, 9.000 archivos siguen bajo llave, custodiados por Red Eléctrica, que prefiere que la historia se escriba a su medida. Porque, al fin y al cabo, multar a una empresa pública duele menos que asumir que el sistema estaba podrido.
Datos duros que no cuadran:
- 472 páginas de informe europeo, pero 0 audios clave incluidos.
- 3,2 millones de euros que Red Eléctrica pagó a Entso-E en 2024 (¿contribución o soborno disfrazado?).
- 9.000 archivos escondidos, sobretensiones advertidas meses antes y un mix energético descompensado (demasiada fotovoltaica, poca nuclear).
- 49 expertos en el panel, pero 23 eran reguladores europeos (¿independencia? ¿qué independencia?).
- 20 de marzo: informe inicial. 20 de abril: informe de Macedonia con transparencia total. ¿Doble rasero?
Esto no es un apagón. Es el símbolo de cómo se gestiona la crisis en este país: con informes a medida, audios desaparecidos y una coreografía de culpas donde nadie asume responsabilidad. Mientras, los ciudadanos pagamos la factura de la luz (que, por cierto, subió un 15% en 2023, según datos de la CNMC) y nos quedamos a oscuras, literal y metafóricamente. Red Eléctrica y las eléctricas sabían que venía. El informe europeo podría haberlo confirmado. Pero como el dinero habla más que los técnicos, la verdad sigue en penumbra.
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