La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, han acusado directamente al Gobierno de Pedro Sánchez de ser responsable del boicot propalestino en la última etapa de la Vuelta a España, que tuvo que ser cancelada a 60 kilómetros de la meta prevista debido a la invasión de numerosos radicales.
Almeida ha revelado que el Ejecutivo ordenó 'no reprimir' los disturbios que obligaron a la organización de La Vuelta, junto con los ciclistas, a poner fin a la etapa y, por consiguiente, a la carrera por etapas. Ayuso ha calificado de 'infame e impresentable' a Francisco Martín, delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, por desplegar un dispositivo de seguridad similar al de 'un domingo cualquiera', cuando los hechos ocurridos en días anteriores exigían un refuerzo notable que no se produjo.
El dispositivo de seguridad desplegado fue de alrededor de 1.500 personas, similar al utilizado en un partido de fútbol un domingo cualquiera. La violencia dejó 22 agentes de Policía y Guardia Civil heridos el domingo. Ayuso ha lamentado que, aunque 'no había muchos' manifestantes, estos estaban muy concentrados.
Almeida ha señalado a Pedro Sánchez como el principal responsable de lo sucedido en Madrid y ha advertido que 'lo peor de Sánchez está por llegar'. El boicot fue llevado a cabo por radicales propalestinos, liderados por Iban Vázquez, portavoz del grupo antisemita BDS, que lograron frenar la carrera e impedir su finalización.
Crítica:
El artículo cumple con las expectativas del título al revelar la orden del Gobierno de no reprimir los disturbios. La calidad informativa es alta, aunque algunos elementos sensacionalistas, como la advertencia de Almeida sobre 'lo peor de Sánchez', podrían considerarse faltantes de concreción.
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