En un giro inesperado, la Comisión Europea calificó de 'obsoleta' la línea de AVE Madrid-Sevilla en diciembre de 2023, apenas seis meses antes de aprobar una subvención de 111,6 millones de euros para su modernización. La línea, inaugurada en 1992 y que opera a velocidades de hasta 300 km/h, se había quedado rezagada tecnológicamente en comparación con otras infraestructuras de alta velocidad españolas.
El proyecto de mejora, dotado con un total de 801,6 millones de euros, contempla la renovación de 435,2 kilómetros de vía, la sustitución de raíles y traviesas, y la modernización de puentes y túneles. Sin embargo, el accidente de Adamuz ha reavivado la polémica sobre la seguridad y el ritmo de las obras, con el PP exigiendo una investigación parlamentaria en el Parlamento Europeo.
El Gobierno defiende que la línea mantiene altos niveles de seguridad, pero reconoce la necesidad de una modernización integral para cumplir con las normas europeas de interoperabilidad ferroviaria.
Crítica:
El artículo revela una contradicción: la Comisión Europea reconoce la obsolescencia de la línea AVE Madrid-Sevilla en 2023, pero aprueba fondos para su modernización meses después. La sombra del accidente de Adamuz añade urgencia a la pregunta: ¿por qué no se actuó antes?
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