Caos judicial por ley Bolaños
La Ley de Eficiencia Organizativa, conocida como ley Bolaños, ha sumido a los juzgados españoles en un caos organizativo sin precedentes. Desde su entrada en vigor el 2 de enero, la norma ha eliminado los órganos unipersonales y los ha reemplazado por tribunales de instancia con servicios comunes. Sin embargo, la falta de planificación y recursos ha provocado un descontrol generalizado, con funcionarios y abogados sumidos en la confusión. La juez decana de Madrid, María Jesús de Barco, denuncia el 'gran enfado' entre los funcionarios debido a la incertidumbre y la falta de comunicación. Roberto García Ceniceros, magistrado en Barcelona, alerta de que el caos persiste especialmente en lugares con carencias en el expediente judicial electrónico y edificios mal preparados. El fiscal Javier Veiga critica la falta de inversión presupuestaria y la reorganización sin tener en cuenta las competencias de los funcionarios. Ernesto Casado, presidente del Colegio Nacional de Letrados, lamenta la falta de protocolos claros y un periodo de transición demasiado corto. Los abogados también sufren las consecuencias, con dificultades para contactar con funcionarios y entender la nueva organización. La reforma, teóricamente bienintencionada, se está traduciendo en demoras y atascos en la tramitación de procedimientos.
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