Susana Sumelzo, secretaria de Estado para Iberoamérica y mano derecha de Pedro Sánchez, compareció en el Senado en la comisión de investigación del caso Koldo. Allí reconoció haber sido apoderada de la empresa familiar Sumelzo S.A. durante cinco meses hace 17 años, aunque aseguró no haber utilizado nunca el poder notarial.
La empresa de su familia ha sido relacionada con pagos a Servinabar, una de las firmas investigadas por amañar obras públicas. Sumelzo negó cualquier vinculación con los negocios familiares y rechazó que se le pidiera mediar con alguien del partido. La sesión fue tensa, con el senador del PP Salvador Foronda cuestionando su posible conflicto de intereses al ser apoderada mientras trabajaba en la Diputación de Zaragoza.
La dirigente socialista advirtió que las insinuaciones sin pruebas podían constituir un delito contra su honor y reputación. La investigación también ha sacado a la luz que la empresa de su familia y Forestalia, otra compañía investigada, han mantenido complejas relaciones societarias y han recibido importantes ayudas públicas.
En 2022, el Gobierno financió un proyecto de Forestalia con 17,3 millones de euros a través de Sepides. Los registros mercantiles muestran una red de sociedades vinculadas a los Sumelzo y Forestalia, con pagos a Servinabar y una serie de transacciones sospechosas en proyectos energéticos en Aragón.
La llegada de Pedro Sánchez a Moncloa coincidió con un incremento del 153% en la facturación de Sumelzo S.A., que pasó de 6,4 millones en 2018 a 16,2 millones en 2020. Sus principales clientes han sido administraciones públicas, especialmente la Confederación Hidrográfica del Ebro, que le otorgó 11 contratos por 16 millones de euros durante el mandato de Teresa Ribera.
Crítica:
El artículo ofrece una visión detallada de la comparecencia de Sumelzo en el Senado, pero podría profundizar más en las implicaciones legales de su rol como apoderada y las conexiones entre las empresas mencionadas. El título es directo y refleja el contenido principal.
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