Sánchez en el punto de mira
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se enfrenta a una nueva resolución del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno que le obliga a desvelar si viajó con su familia en el avión presidencial, el Falcon, a Lanzarote para veranear en el palacete de La Mareta. La orden, con número 2026-0191, da a Sánchez diez días para aclarar si subió a su mujer, Begoña Gómez, y sus dos hijas, Ainhoa y Carlota, así como a sus padres, Pedro Sánchez y Magdalena Pérez Castejón, su cuñado, Miguel Ángel, y su concuñada, Fayette Proper, al avión presidencial. El CTBG reprocha a Presidencia que no haya facilitado esta información pública, pese a las numerosas resoluciones anteriores que lo han exigido. La familia de Sánchez pasó el verano en La Mareta, donde se gastaron 45.000 euros, de los que 11.322,65 euros corresponden a alojamiento, 22.711,41 euros a manutención y 10.941,13 euros en concepto de locomoción, personal de seguridad excluido. Moncloa se ha negado a hacer entrega de las facturas que soporten estos gastos, alegando razones de seguridad nacional. El presidente también está obligado a desvelar quiénes han sido sus invitados en el palacio Real de La Mareta y el importe de las dietas que se hubieran abonado a la Guardia Civil por su permanente vigilancia durante las vacaciones. La desobediencia de Sánchez ha llevado a que el CTBG le exija que cumpla con la resolución número 1403-2025, que le obligaba a explicar quiénes han sido sus invitados y el importe de las dietas. El dispositivo de seguridad de Sánchez llevó implícito el cierre de parte del espacio marítimo de la isla para su recreo vacacional, una superficie de más de 66 hectáreas marítimas por donde no podía navegar ninguna embarcación. Sin embargo, Presidencia del Gobierno se negó a reconocerlo, asegurando que no posee ninguna información o documento al respecto.
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