35 Horas en la Administración: Cambio Radical
Con un giro que ha sacudido los pasillos de la burocracia, la Administración General del Estado anuncia que a partir de este mes de abril los 220.000 empleados que la componen podrán trabajar 35 horas a la semana, reduciendo la jornada de 37,5 horas que vigila el Estado. En la última sesión del Ministerio de Función Pública, los sindicatos CCOO, UGT y CSIF sellaron el pacto, marcando un hito que, según las negociadoras, servirá de referencia para las administraciones locales y las agencias públicas vinculadas a la AGE. La medida, que todavía se encuentra en fase de resolución, se pondrá en marcha cuando el ministerio publique la resolución general en la primera mitad de abril y la implemente de forma progresiva, con un plazo de 15 días para ajustar la normativa y distribuir los bloques horarios. En la práctica, esto significa que la jornada de los funcionarios se distribuirá en bloques que no superen las 35 horas anuales, de modo que la heterogeneidad de los servicios públicos se preserve y se eviten desequilibrios en la carga laboral.
El acuerdo no se limita a los centros administrativos. Las instituciones penitenciarias, que cuentan con mesas de negociación específicas, también deberán adaptarse, al igual que las empresas públicas que dependen de la AGE. Además, el pacto contempla la reducción de las jornadas de especial dedicación, que se pasarán de 40 a 37,5 horas. En el sector de la jornada intensiva de verano, la normativa ajustará las horas diarias para que la reducción no supere los 35 horas semanales.
El sindicato CSIF recuerda, con la misma precisión que el contrato sindical, que la ley de Bases de Régimen Local, artículo 94, obliga a los ayuntamientos a que su jornada anual no supere la de la AGE. Así, la política de 35 horas se convierte en un techo máximo, pero su aplicación sigue siendo negociada con cada mesa de trabajo. La expectativa es que, una vez formalizada la resolución, las administraciones locales empiecen a seguir el mismo patrón, garantizando que la jornada pública no crezca por encima de los límites establecidos. La medida, que suena a una apuesta por la eficiencia y la conciliación, también plantea interrogantes sobre la productividad y la calidad del servicio público en un contexto de recorte presupuestario.
El pacto, firmado a finales de marzo, no solo redefine la hora de entrada y salida de los funcionarios, sino que también pone en relieve la necesidad de un consenso entre los sindicatos y el Estado para que el cambio sea efectivo. La expectativa es que el 15 de mayo sea la fecha en la que la normativa final se haga pública, marcando el inicio de la nueva era laboral en la administración estatal.
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