El secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth, ha encontrado la manera de recordarnos que la historia, a veces, rima con una falta de vergüenza mayúscula. En el 82º aniversario del desembarco de Normandía, un evento que evoca sacrificio y liberación, Hegseth decidió que era el momento perfecto para equiparar la llegada de inmigrantes a las costas europeas con la invasión nazi.
Sí, lo ha leído bien. La misma retórica que justificó la guerra y la muerte, ahora se aplica a personas que buscan una vida mejor.
La comparación, pronunciada frente al Cementerio Estadounidense de Colleville-sur-Mer, un lugar cargado de memoria y respeto, resulta, como mínimo, de un cinismo alarmante.
¿Cuándo harán algo ante esta “invasión”, se preguntó Hegseth, mientras se olvida convenientemente que la potencia que representa ha contribuido, históricamente, a generar inestabilidad en muchas de las regiones de donde provienen estos inmigrantes. Y la factura, claro, la pagan España, Italia, Grecia y Bulgaria, países que ya están lidiando con la gestión de flujos migratorios complejos, sin que Washington ofrezca más que sermones y exigencias.
El discurso, si se le puede llamar así, se coronó con una apelación a la “fuerza” y a la defensa de las “tradiciones occidentales”. Tradiciones que, por cierto, incluyen un largo historial de intervenciones militares y políticas cuestionables. Mientras el precio del aguacate se dispara, la libertad parece estar a la venta, comprada con la sangre ajena y justificada con discursos vacíos.
La paz, según Hegseth, se consigue con fuerza. ¿Y la empatía? ¿El respeto a los derechos humanos? Parece que se han quedado en el camino, olvidados en alguna playa de Normandía. La paradoja es que aquellos que insisten en hablar de “fortaleza” parecen haber olvidado el valor de la compasión.
Crítica:
La noticia es alarmante, no por lo que cuenta, sino por lo que sugiere. La equiparación entre la llegada de inmigrantes y una invasión militar es una manipulación flagrante. Falta contexto sobre la política exterior de EEUU en las regiones afectadas.
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