La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, ha encontrado una forma original de lidiar con las peticiones de ayuda de las víctimas de la okupación: llamarlas “peperos”. Sí, como si el drama de ver tu hogar invadido se solucionara con etiquetas políticas. Mientras el ciudadano de a pie lucha por llegar a fin de mes, la señora ministra prefiere desviar la atención con chistes de mal gusto.
La Plataforma de Afectados por la Okupación (PAO) lleva desde octubre de 2021 solicitando una reunión, un simple gesto que parece más complicado que una operación a corazón abierto.
Según la PAO, Rodríguez no solo esquivó la petición, sino que justificó su inacción acusándolos de militantes del PP.
¿En serio? ¿Que la angustia de perder tu casa depende de tu papeleta electoral? El PSOE, al parecer, practica la doble moral: empatía a puerta cerrada con los afectados, pero desprecio público si la ministra se cruza con ellos. El senador socialista Juan Espadas, conocido por su interés en el tema, se limitó a encogerse de hombros ante la petición de interceder.
Rodríguez, además, minimizó el problema de la okupación, argumentando que lo verdaderamente grave es que los alquileres se llevan el 50, 60 o incluso el 70% del sueldo. Como si una cosa fuera incompatible con la otra. En 2025 se registraron 10.971 allanamientos y usurpaciones, un 10,5% menos que el año anterior, según la ministra, pero para las 80.000 familias afectadas, la estadística es un consuelo muy pobre.
La ministra parece vivir en una burbuja, ajena a la realidad de quienes han visto su derecho a la propiedad pisoteado. Un 0,04% de las viviendas afectadas, dice ella. Una nimiedad, aparentemente.
Crítica:
La noticia se centra demasiado en las declaraciones de la ministra, restando espacio a las historias reales de las víctimas. El titular, aunque llamativo, roza el sensacionalismo. Se echa en falta una mayor investigación sobre el apoyo 'privado' del PSOE a los afectados.
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