Hay niveles de mala educación, y luego está el 'estándar premium' de Celeste Amarilla. La senadora paraguaya, que parece confundir la cámara de Diputados con un patio de colegio en hora de recreo, decidió que la mejor forma de procesar la eliminación de la Albirroja frente a Francia este sábado en Filadelfia era lanzando un arsenal de prejuicios cavernícolas contra Kylian Mbappé.
Mientras el capitán galo hablaba de 'ensuciarse las manos' en una rueda de prensa para M6, refiriéndose al juego sucio y al barro del campo, Amarilla decidió ensuciar la conversación con un racismo que huele a siglo XIX.
No se quedó en el típico enfado deportivo. Para ella, Mbappé es un 'camerunés colonizado' y un 'rico nuevo'.
Pero el verdadero desplome ético llegó cuando, justificando la rabia por el saludo denegado al portero Orlando Gill, soltó que el jugador 'en vez de leche materna chupaba cocos' y que lo más instruido que escuchó fueron 'chimpancés'. Es fascinante que alguien que cobra un sueldo público para legislar use su tiempo para redactar fantasías sobre la infancia de un atleta en Twitter.
Esto no es un desliz; es el currículum de una profesional del odio. Ya lo hizo en 2021 con la reina Letizia, a quien llamó 'periodista devenida en reina' mientras le pedía ropa de armario en lugar de vacunas gratis. Amarilla opera bajo la lógica de que el cargo público es un pase libre para el insulto.
En su mundo, mostrar el dedo en el Senado es un derecho adquirido, mientras que el éxito ajeno es un pecado que se castiga con el racismo más rancio. Un espectáculo triste donde la política se viste de chándal y el odio se disfraza de patriotismo.
Crítica:
La noticia es un catálogo de improperios que cumple su función, aunque le falta contexto sobre las sanciones legales que conlleva el racismo en el deporte actual. El título original es descriptivo, pero la noticia es básicamente un 'recopilatorio de tuits' con un toque de historial personal.
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