Hay quien gestiona agendas y quien gestiona fortunas ajenas con la precisión de un reloj suizo. En el caso ZP, la figura de Gertrudis Alcázar, cariñosamente llamada «Gertru», ha pasado de ser la sombra de José Luis Rodríguez Zapatero a convertirse en el centro de atención del juez José Luis Calama.
No es para menos: Gertru era la guardiana de una caja fuerte que, al abrirse, reveló joyas valoradas en más de 1,3 millones de euros. Un pequeño tesoro que hace que cualquier hucha de ahorros doméstica parezca un chiste de mal gusto.
Ahora, la UDEF ha decidido que es momento de mirar dónde guarda Gertru sus propios secretos.
El juez Calama ha dado luz verde para rastrear sus cuentas y propiedades, especialmente tras descubrir que la secretaria se compró un inmueble en Velilla de San Antonio por 132.055 euros entre marzo de 2021 y junio de 2023. Lo curioso es que lo pagó al contado, sin hipoteca, mediante transferencias periódicas.
En un mundo donde pedir un préstamo es un calvario burocrático, Gertru operaba con la soltura de quien no necesita pedir permiso al banco.
Pero el mapa de influencias es más amplio. El juez quiere que el Sepblac analice la operativa financiera de Zapatero, sus hijas Alba y Laura Rodríguez Espinosa, y un ecosistema de empresas como Affita, S.
L., Inteligencia Prospectiva, S. L. y Caleton Consultores, S. L. Todo esto mientras se rastrea el rastro de los 53 millones de euros del rescate a Plus Ultra. Para rematar la jugada, aparece Julio Martínez Martínez y su empresa ASP Rentas, que movió casi 2 millones de euros (1.984.521,15 € de entrada) mientras declaraba unos humildes 89.540 euros.
Una ingeniería financiera que convierte la contabilidad oficial en una obra de ficción.
Crítica:
La noticia es un despliegue de datos técnicos que oculta la verdadera pregunta: ¿cómo es posible que una secretaria compre casas sin hipoteca mientras su jefe gestiona rescates millonarios? El enfoque es excesivamente procesal y le falta vena crítica sobre el conflicto de intereses.
Comentarios