El PP rechazó acudir a la fiesta en la Embajada de Marruecos a la que sí asistió el Gobierno en plena invas...

Canapés en Madrid mientras Ceuta ardía

politica Una ilustración conceptual dividida diagonalmente. En la parte superior derecha, un salón de lujo con copas de cristal, manteles blancos y luces cálidas de una embajada. En la parte inferior izquierda, una costa árida y caótica con siluetas de miles de personas en el agua y vallas fronterizas bajo un sol abrasador. Estilo editorial periodístico, colores contrastados entre el dorado del lujo y el gris/azul del drama humano.

Hay una diferencia abismal entre gestionar una crisis y gestionar el catering de una fiesta. Mientras Ceuta se convertía en un escenario dantesco el pasado jueves 30 de julio, con 72.000 personas cruzando el agua —incluyendo un millar de menores— y un saldo oficial de 82 muertos que la AMDH eleva a 141, en Madrid el ambiente era mucho más relajado.

En la mansión de Puerta de Hierro de la embajadora Karima Benyaich, se celebraba la Fiesta del Trono del Rey Mohamed VI con manjares típicos y la música de Sanaa Maraati. Una velada de gala donde el lujo contrastaba con el barro y la desesperación de la frontera. El Partido Popular, liderado por Núñez Feijóo, decidió que no era el momento de brindar y declinó la invitación.

El Gobierno, en cambio, aplicó la técnica del 'estoy pero no estoy'. Aunque Fernando Grande-Marlaska y Elma Saiz se echaron atrás, Luis Planas —exembajador en Marruecos y experto en mantener los puentes intactos— se sentó en primera fila para escuchar que la invasión era una situación 'no querida' por el Reino Alauí.

La hipocresía es el plato fuerte. Pedro Sánchez, antes de marcharse a Lanzarote a descansar del estrés, ensalzó la 'colaboración' marroquí, mientras que en la calle los policías y guardias civiles denuncian una pasividad criminal. Sánchez ha preferido echarle la culpa al Supremo y a una sentencia que 'corrió como la pólvora', transformando una falla de seguridad nacional en un problema jurídico.

Mientras tanto, el presidente ceutí Juan Jesús Vivas advierte que quedan entre 8.000 y 11.000 inmigrantes sin repatriar, una cifra que el Gobierno intenta maquillar bajándola a 2.000. Al final, la única cabeza que ha rodado es la de la jefa de prensa de Seguridad Nacional. Una limpieza contable para que el banquete no dejara mal sabor de boca.

Crítica:

La noticia es un ejercicio de contraste brutal, aunque se apoya excesivamente en la fuente de OKDIARIO. El texto original es efectivo al exponer la desconexión entre la diplomacia del catering y la realidad del terreno.

Comentarios

¡Sorpresa!
¡Ya eres Premium!

De hecho, aquí todos somos Premium. En NoticiasResumidas.com no existen las cuentas de pago. Disfruta de todas las funcionalidades, gratis, sin registros y para siempre. ¡A resumir se ha dicho!