Mónica García externaliza con Quirón varios servicios del hospital de Ceuta, mientras critica a Ayuso por ello

Mónica García: Quirón es el socio secreto

politica Una ilustración conceptual y satírica. Una balanza antigua donde en un plato hay un micrófono de prensa con el logo de 'Sanidad Pública' y en el otro plato hay un fajo de contratos corporativos con sellos de empresas privadas. El fondo es un hospital moderno pero con grietas, estilo arte editorial de periódico, colores contrastados, sin personas reales.

Hay una gimnasia mental que ya quisiera el Cirque du Soleil: se llama 'gestionar la sanidad'. Mónica García, la ministra que ha hecho del ataque a la colaboración público-privada su deporte nacional y de señalar a Isabel Díaz Ayuso su mantra diario, acaba de dejarnos el manual de instrucciones sobre cómo hacer exactamente lo que criticas mientras miras al frente.

En el Hospital Universitario de Ceuta, la coherencia ha salido por la ventana para dejar entrar al Grupo Quirón. No es un desliz, es una estrategia de manual. Mientras en los micrófonos Quirón es el villano que 'selecciona pacientes', en los papeles del INGESA es el socio preferido.

Hablamos de 12 servicios externalizados. Para que el ciudadano medio lo entienda: es como criticar que el vecino use una empresa de limpieza y luego contratar tú a la misma empresa para que te friegue el suelo, pero cobrando el detergente con dinero público. El colmo del surrealismo llega con las endoscopias con sedación profunda.

El contrato, adjudicado en febrero de 2026 a IDCQ Hospitales y Sanidad por 158.899 euros, obliga a los pacientes a pegarse un viaje hasta Los Barrios (Cádiz). Si resulta que necesitas una biopsia, felicidades: el servicio no está externalizado, así que tienes que volver a Ceuta y reprogramar todo.

Un baile burocrático que puede retrasar diagnósticos críticos varios meses. Un sablazo a la eficiencia. Pero la fiesta sigue. En 2024, con García ya al mando, se rubricaron contratos de neurología y rehabilitación logopédica con Quirón. Sumemos 6.900 euros para test VHIT y 24.000 euros para artroresonancias en abril.

Y para rematar la jugada, el 'estirón' presupuestario: 2.172.000 euros a la UTE Clínica Radiológica-Resona-Rusadir para resonancias. ¿Lo más irónico? Compraron una máquina de 3 teslas tan potente que algunos pacientes con tatuajes metálicos no pueden usarla, obligando a mantener el concierto privado.

Al final, la sanidad pública de Ceuta parece más un catálogo de subcontratas que un servicio asistencial.

Crítica:

El texto original es una mina de oro de hipocresía administrativa, aunque peca de ser demasiado descriptivo en los contratos. La verdadera noticia no es el dinero, sino el desplome moral de la narrativa política.

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