Hay quien cree que 80.000 personas deciden, por un impulso místico y espontáneo, lanzarse contra una valla el mismo día y a la misma hora. Para losНаиve, es un fenómeno social; para el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CNIF), es una coreografía militar con cinco niveles de mando.
El informe remitido al Juzgado Central de Instrucción Número 3 de la Audiencia Nacional lo deja claro: esto no fue una crisis migratoria, fue una operación de ingeniería social donde el 'deseo de emigrar' era solo el maquillaje.
Traduzcamos los datos al idioma de la calle: el 90% de los participantes no buscaban papeles ni un trabajo en España; fueron 'invitados' a una excursión geopolítica.
Imaginen que el 90% de la gente que asalta una tienda en rebajas se va a casa con las manos vacías en cuanto termina el ruido; eso es exactamente lo que pasó en el Espigón del Tarajal. Solo un 5% o 10% tenía la intención real de quedarse. El resto eran extras de una película dirigida desde Rabat.
La logística es lo que realmente espanta.
Para mover a entre 75.000 y 85.000 personas sin que haya un atasco monumental ni peleas callejeras, hace falta más organización que la de un festival de música masivo. Aquí entran los 'dinamizadores' con sus 7.500 mensajes (el 90% con prefijo marroquí) y los gendarmes marroquíes que, mezclados con agentes secretos sin uniforme, guiaban a la masa como si fueran pastores con ovejas.
El informe describe una 'depuración' del proceso entre 2021 y 2024, optimizando el uso de camiones para el transporte. Todo culmina en la cúpula, esa dirección que, según la Policía, no podría ser otra que el entorno del rey Mohamed VI. Una estructura piramidal donde el peón es el inmigrante y el tablero lo maneja el Palacio.
Crítica:
El texto es quirúrgico al desglosar la jerarquía, pero peca de excesiva prudencia al no nombrar directamente al Gobierno marroquí en las citas, aunque lo insinúe todo el informe. Es un análisis técnico disfrazado de noticia que deja al lector haciendo la suma final.
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