Sumar pide crear un corredor para evacuar a estudiantes gazatíes con plaza en universidades españolas

Visados para Gaza: burocracia con doble vara

politica Una ilustración conceptual y satírica. En un lado, una alfombra roja brillante que conduce a una puerta abierta con un sello de 'Aprobado' rápido. En el otro lado, una montaña gigante de expedientes burocráticos llenos de polvo y sellos oxidados que bloquean la salida de un joven estudiante con una mochila, frente a un paisaje desértico y conflictivo. Estilo editorial de periódico, colores contrastados, sin rostros definidos.

En el tablero político español, hay gestos que son como comprarse una corbata de seda para ir a un funeral: quedan muy bien en la foto, pero no resucitan al muerto. Sumar ha registrado en el Congreso una proposición no de ley para crear un 'corredor humanitario' que saque de Gaza a los estudiantes con plaza en universidades españolas.

Suena noble, casi poético. El problema es que, mientras el discurso vuela, la burocracia camina con botas de plomo. La paradoja es exquisita. Tenemos a jóvenes con becas y plazas confirmadas en instituciones como la Universidad de Málaga, la Universidad de Granada, la Universidad Carlos III de Madrid o la Universidad Pompeu Fabra, pero atrapados en un limbo administrativo que hace que esperar el autobús un lunes por la mañana parezca un trámite ágil.

Según la red Gaza 40+ España, hay al menos seis estudiantes en este vacío legal; algunos entregaron sus papeles en noviembre de 2025 y hoy siguen sin saber si su visado es un 'sí', un 'no' o un 'quizás' perdido en un cajón consular. Los números no mienten, aunque a veces se escondan.

España ha evacuado a solo 19 estudiantes académicos en diez meses, mientras unos 50 siguen esperando que alguien pulse el botón de 'enviar' en su expediente. Sumar denuncia un 'patrón de opacidad' y saca a relucir la comparación que más duele: Ucrania. Para los ucranianos hubo alfombra roja y visados exprés; para los gazatíes, parece que el Consulado General de España en Jerusalén ha decidido aplicar la técnica del silencio administrativo.

Pedir ahora un mecanismo 'calendarizado' y coordinar el tránsito con Israel y Egipto es, en lenguaje de calle, intentar arreglar el grifo cuando la casa ya está inundada. La hipocresía reside en que el respaldo institucional existe, el dinero de las becas está ahí, pero el pasaporte sigue siendo un muro más alto que el de Gaza.

Crítica:

La noticia es un simple eco de una proposición parlamentaria sin contrastar la respuesta del Gobierno. Se limita a repetir la narrativa de Sumar sin investigar por qué el Consulado en Jerusalén está bloqueado.

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