Marlaska tiene a los 330 guardias civiles de las vallas de Ceuta y Melilla con cascos caducados de más de 20 años

Marlaska: cascos de museo para la frontera

politica Una imagen conceptual y satírica. Un casco de policía antiguo, agrietado y desgastado, colocado sobre un pedestal de museo de terciopelo rojo, pero con un fondo que muestra una valla fronteriza metálica y árida bajo un sol abrasador. Estilo fotoperiodismo dramático, iluminación contrastada, enfocando la decadencia del material frente a la dureza del entorno.

En el Ministerio del Interior, parece que la gestión de materiales se maneja con la misma filosofía que quien intenta arreglar una fuga de agua con celo y esperanza. Fernando Grande-Marlaska tiene a 330 guardias civiles en las vallas de Ceuta y Melilla patrullando con cascos que tienen más años que algunas de las leyes que deben aplicar.

Hablamos de piezas caducadas hace más de 20 años; material que, irónicamente, ya se exhibe en museos como reliquia histórica mientras el agente de turno lo lleva puesto para que no le reviente la cabeza. Para que nos entendamos: la vida útil de estos cascos antidisturbios es de 15 años.

Pasado ese plazo, el poliestireno interno se reseca y se vuelve tan útil como un cenicero en una moto. No absorben impactos, solo bailan sobre la cabeza, provocando que los agentes sufran fracturas en las manos al resbalárseles el equipo o, peor aún, que el casco se parta como una galleta ante una pedrada.

En el asalto de 2022 a Melilla, donde 2.500 subsaharianos intentaron entrar y 500 lo lograron, la precariedad pasó factura: un guardia perdió su especialidad de GRS por las secuelas de un golpe que un casco decente habría neutralizado. La solución del Ministerio ha sido una obra maestra de la ingeniería del parche.

Prometieron 600 cascos nuevos, pero en Melilla los repartieron entre los GRS y la Usecic, dejando a los de Fiscal y Fronteras en el olvido. ¿El resultado? El responsable de material de Melilla hace 'canibalismo' de equipo: despieza cascos viejos para ponerle correas y tornillos a otros que están igual de mal.

Mientras tanto, los agentes comparten el 'material caliente' (chalecos y espinilleras) como quien comparte un cepillo de dientes en un hostal barato. Con 200 efectivos en Ceuta y 130 en Melilla, la seguridad fronteriza se ha convertido en un ejercicio de supervivencia donde el presupuesto parece haberse evaporado en el camino.

Crítica:

La noticia es un mazazo de realidad, aunque el titular original es casi demasiado literal. Le falta profundizar en dónde aterrizó exactamente el presupuesto destinado a esos 600 cascos que 'desaparecieron' en el reparto.

Comentarios

¡Sorpresa!
¡Ya eres Premium!

De hecho, aquí todos somos Premium. En NoticiasResumidas.com no existen las cuentas de pago. Disfruta de todas las funcionalidades, gratis, sin registros y para siempre. ¡A resumir se ha dicho!