Crítica:
El artículo no cumple con las expectativas del título al no ofrecer detalles específicos sobre los beneficios de caminar después de los 60. La calidad informativa es buena pero adolece de cierta superficialidad en aspectos concretos.
El artículo no cumple con las expectativas del título al no ofrecer detalles específicos sobre los beneficios de caminar después de los 60. La calidad informativa es buena pero adolece de cierta superficialidad en aspectos concretos.
El ajo es un elemento común en la cocina española, presente en salsas, guisos, sofritos y aliños. Sin embargo, su aroma intenso puede permanecer impregnado en la piel después de su manipulación. Para eliminar este olor, se recomienda usar perejil fresco. Se debe machacar unas ramas de perejil fresco y frotarlas suavemente sobre las manos. Los aceites naturales del perejil neutralizan el olor persistente del ajo. También se puede usar limón, frotando las manos con la pulpa sobrante del limón tras hacer un zumo. El bicarbonato sódico es otra opción, formando una pasta con una cucharada de bicarbonato y unas gotas de agua, y frotando suavemente sobre la piel. Los posos de café también pueden ser útiles, frotándolos sobre las manos para eliminar olores intensos. Además, productos con base alcohólica como gel hidroalcohólico, alcohol de romero o enjuague bucal mentolado pueden funcionar. Incluso se sugiere usar objetos metálicos como una cuchara o un grifo de acero para eliminar el olor, aunque no hay consenso científico sobre su eficacia.
El Gobierno ha aprobado un anteproyecto de ley antitabaco que prohíbe fumar y vapear en nuevos espacios como terrazas de hostelería, piscinas o marquesinas. La normativa equipara los cigarrillos electrónicos a los convencionales y define nuevos espacios sin humo. En espacios exteriores de centros de salud, educativos, universitarios y sociales, se debe mantener una separación mínima de 15 metros para poder fumar. Esta medida se aplica para proteger a estudiantes, pacientes o usuarios. En parques infantiles y zonas culturales o deportivas también se exige respetar la distancia mínima de 15 metros. No está permitido fumar junto a las vallas que delimitan los recintos, ni en gradas o espacios aledaños a campos de juego. En terrazas de bares, fumar queda totalmente prohibido. La ley también regula productos relacionados con el tabaco, como cigarrillos electrónicos, bolsitas de nicotina y productos de hierbas diseñados para fumar. La publicidad, promoción y patrocinio de estos productos también están restringidos. El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo critica la posible eliminación del empaquetado neutro, considerado una medida eficaz para reducir el consumo de tabaco, especialmente entre jóvenes.
El síndrome posvacacional, aunque no está reconocido como trastorno, describe síntomas como decaimiento, irritabilidad, ansiedad, estrés y fatiga que aparecen al volver al trabajo después de vacaciones. Un estudio de Sanitas y la Universitat Oberta de Catalunya indica que el 65% de los españoles experimenta malestar emocional tras las vacaciones, y hasta un 35% tarda dos semanas en recuperarse. La psicóloga Pilar Conde explica que el regreso a la rutina implica un cambio brusco de dedicación al ocio a responsabilidades laborales y personales. El psicólogo Rodrigo Díaz-Carazo propone un ejercicio de mindfulness para volver a la calma en 60 segundos. El ejercicio consiste en: 1) detenerse y relajarse, 2) respirar de forma pausada (inhalar por la nariz durante 4 segundos, mantener el aire 2 segundos y exhalar por la boca durante 6 segundos), 3) visualizar un lugar seguro, 4) repetir una frase corta como mantra, y 5) volver poco a poco a la realidad. Este año, 1 de cada 3 personas en España se ausentó de su puesto por estrés. La Organización Mundial de la Salud clasifica el estrés como la 'epidemia de salud del siglo XXI'.
La doctora Marisa Navarro, psicoterapeuta y autora del libro 'Las ruedas dentadas. Pequeños cambios para grandes cambios', afirma que dormir adecuadamente es vital para el bienestar. Explica que el cuerpo humano necesita recargar energías a través del sueño, ya que las funciones fisiológicas durante el sueño son tan importantes como las realizadas durante la vigilia. Navarro señala que el reloj interno regula las bajadas de temperatura corporal, lo que influye en la somnolencia. Estas bajadas ocurren dos veces al día, una por la noche y otra alrededor del mediodía. Según esto, las personas se clasifican en alondras (20% de la población), búhos (20%) y colibríes (60%). Las alondras se van a dormir temprano, madrugan con energía y tienen mayor secreción de cortisol, lo que puede causar problemas de salud. Los búhos tienen su fase de sueño retrasada, les cuesta dormir por la noche, son más creativos entonces, pero duermen menos, lo que puede llevar a estrés laboral y enfermedades. Los colibríes (60%) se adaptan bien a cualquier horario, tienen mejor salud y menos estrés. Navarro destaca que conocer nuestro tipo ayuda a organizar la agenda y costumbres para mejorar nuestra vida. Conocer nuestro reloj biológico es crucial para nuestra salud y bienestar.
La especialista en cosmética Nuria Aluart enfatiza que ninguna rutina antimanchas es efectiva sin el uso diario de protector solar. Septiembre es un mes clave para incluir activos antimanchas en la rutina diaria. Aluart destaca que el protector solar debe usarse todos los días, no solo en verano. Recomienda usar un protector solar ligero y fluido, como la Air Fit UV Defense Sun Cream de Miin Cosmetics. La niacinamida y la vitamina C son activos clave para unificar el tono y reducir las manchas. Aluart también menciona tres ácidos beneficiosos: glicólico, tranexámico y kójico. El ácido glicólico ayuda a difuminar manchas y recuperar luminosidad, mientras que el tranexámico es efectivo contra melasmas y marcas postinflamatorias. El ácido kójico previene y trata manchas oscuras. La experta insiste en que estos activos deben acompañarse de un buen protector solar.
Perder grasa caminando es posible, pero requiere más tiempo del que solemos imaginar. El entrenador Juan Antonio Martín ha explicado que para perder un kilo de grasa caminando, necesitaríamos andar durante unas 25-28 horas. Esta estimación se basa en que un kilo de grasa equivale a unas 7.000 calorías, y que una persona promedio quema entre 250 y 300 calorías por hora caminando a buen ritmo. Caminar ayuda a generar un pequeño déficit calórico diario, lo cual es útil a largo plazo. Sin embargo, si lo que buscamos es una pérdida significativa de peso, necesitaremos complementar ese hábito con ajustes en la alimentación y posiblemente con entrenamientos más intensos. Martín insiste en que la clave no es solo moverse más, sino también revisar qué y cuánto comemos. Caminar puede actuar como 'puerta de entrada' para otras formas de actividad física. Martín defiende que caminar tiene efectos positivos más allá del gasto calórico, como mejorar la sensibilidad a la insulina, regular la glucosa, activar el sistema cardiovascular y ayudar a mantenerse constante. Perder peso es un proceso multifactorial, donde el déficit calórico es la base, pero hay que tener en cuenta también el descanso, el estrés y la constancia.
Un estudio revela que los polifenoles, presentes en frutas, verduras y legumbres, pueden influir en los procesos de envejecimiento celular. Estos compuestos, llamados 'geroprotectores', ayudan a alargar la salud y se encuentran en abundancia en las llamadas 'Zonas Azules', regiones del mundo con alta concentración de centenarios. En Okinawa, Japón, se consume la batata morada rica en antocianinas. En Cerdeña, Italia, la dieta incluye café y legumbres. En Ikaria, Grecia, destacan el aceite de oliva virgen extra y tés de montaña. En Loma Linda, EE.UU., se consumen frutas como mango y aguacate. En Nicoya, Costa Rica, el patrón tradicional combina arroz, frijoles negros y papaya. Los polifenoles ayudan a regular procesos implicados en el envejecimiento, protegen el ADN, reducen la inflamación crónica y favorecen la eliminación de proteínas dañadas. Contribuyen a mantener la microbiota intestinal y favorecen la neurogénesis. Alimentos ricos en polifenoles son el té verde, café, frutas del bosque, cebolla, cúrcuma y aceite de oliva virgen extra. Una dieta rica en polifenoles se asocia con menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas y algunos tipos de cáncer.
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