En un escándalo sanitario que ha sacudido Euskadi, el Servicio Vasco de Salud-Osakidetza ha admitido haber administrado vacunas caducadas a 253 personas, en su mayoría bebés, en 12 de las 13 Organizaciones Sanitarias Integradas (OSIs) de la región. Las dosis caducadas, pertenecientes a un lote de vacuna hexavalente (que protege contra difteria, tétanos, tosferina, poliomelitis, hepatitis B y Haemophilus influenzae tipo B), fueron administradas 'recientemente', según Osakidetza.
Aunque la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) y el Consejo Asesor de Vacunas de Euskadi (CAVE) han sido consultados, y se ha asegurado que no hay riesgo para la salud, EH Bildu ha denunciado los hechos y exigido explicaciones al consejero de Salud, Alberto Martínez.
La parlamentaria Rebeka Ubera, firmante de la iniciativa parlamentaria, ha criticado la falta de seguimiento de la trazabilidad de las vacunas y ha asegurado que algunos menores recibieron una segunda dosis caducada. Osakidetza recomienda a los afectados administrarse una nueva dosis para asegurar la máxima protección, y ya ha comenzado a contactar con las familias afectadas.
Crítica:
La noticia revela una grave falta de control en la administración de vacunas, poniendo en riesgo la salud de numerosos bebés. La respuesta de Osakidetza, aunque tranquilizadora en cuanto a efectos adversos, no aborda la gravedad de la situación.
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