Crítica:
La noticia es escueta y no aporta detalles sobre las motivaciones de la pareja ni sobre las consecuencias legales de sus actos. El título podría ser más informativo.
En Europa, los conductores están ideando formas creativas para evitar las multas de los radares sin dañarlos. En Francia, algunos han comenzado a envolverlos con papel film o de regalo, inutilizándolos sin romperlos. España, con alrededor de 3.000 radares en funcionamiento, podría ver un aumento en este tipo de prácticas. Los radares modernos son sofisticados, capaces de detectar múltiples infracciones y enviar sanciones directamente. Sin embargo, envolverlos puede acarrear multas graves, entre 3.000 y 20.000 euros, por inutilizar señaligen de tráfico. Además, estos equipos cuentan con alarmas que alertan a los centros de control cuando son manipulados.
Las ciudades españolas están plagadas de fachadas asimétricas y desordenadas debido a los cerramientos arbitrarios de terrazas por parte de los propietarios. Este fenómeno, conocido como 'estilo tetris', afecta no solo la estética de los edificios sino también el paisaje urbano y la higiene visual. Expertos como María José Peñalver, tesorera del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE), advierten sobre el impacto negativo de estos cerramientos indiscriminados y abogan por una mayor regulación y concienciación. La edad media de las viviendas en España, que ronda los 43,5 años, y la falta de mantenimiento adecuado contribuyen a este problema. La Ley de Propiedad Horizontal (LPH) establece que cualquier modificación que afecte la fachada requiere el consentimiento de la comunidad de vecinos. Sin embargo, la jurisprudencia sobre cerramientos es dispar, y casos recientes en Andalucía han puesto de relieve la complejidad del tema. Los arquitectos y urbanistas proponen soluciones como planes directores y proyectos de intervención de fachadas para lograr un consenso y mejorar la estética urbana.
Un estudio publicado en la revista Frontiers in Psychology revela que los hombres lloran más por el fútbol que por amor, desafiando la idea tradicional de que los varones deben reprimir sus emociones. Dirigida por Heather J. MacArthur, la investigación analizó cómo los estereotipos de género influyen en la expresión emocional de los hombres en diferentes contextos. Los resultados mostraron que los hombres tienden a llorar más en entornos considerados 'masculinos', como el fútbol o el levantamiento de pesas, que en situaciones relacionadas con la pérdida de un ser querido o el fin de una relación amorosa. Esto se debe a que, en estos contextos 'viriles', la expresión emocional es vista como aceptable y no se considera una 'debilidad'. El estudio sugiere que el fútbol actúa como un catalizador de emociones, permitiendo a los hombres expresar sentimientos reprimidos sin temor a juicios sociales. De hecho, según un estudio compartido en la revista Der Ophthalmologe, los hombres lloran entre 6 y 17 veces al año, mientras que las mujeres lo hacen entre 30 y 67 veces. La investigación concluye que las expectativas culturales de masculinidad siguen requiriendo que los hombres expresen sus emociones de manera que se distingan claramente de la feminidad.
El Tribunal Supremo ha exonerado a una mujer de devolver 13.712,63 euros al SEPE, que le reclamaba por un subsidio para mayores de 52 años concedido erróneamente entre marzo de 2019 y octubre de 2021. La mujer, nacida en 1960, recibió la ayuda durante 6 años hasta que el SEPE detectó el error en noviembre de 2021. El organismo alegó que no tenía la edad requerida y no estaba inscrita como demandante de empleo. Sin embargo, el Supremo aplicó la doctrina Cakarevic de 2018 del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que establece que la Administración no puede exigir la devolución de prestaciones concedidas por error exclusivo de la Administración si el beneficiario actuó de buena fe. La mujer no había ocultado datos ni mentido en su solicitud. En 2022, el SEPE volvió a reconocerle el subsidio al cumplir los requisitos de edad, pero mantenía la reclamación de la deuda anterior. El fallo del Supremo atribuye la responsabilidad al SEPE por el error en la concesión.
La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Galicia confirmó una sentencia que obliga a una empresa a indemnizar con 105.716 euros a un empleado de un hipermercado de Vigo despedido en 2023. El trabajador fue despedido tras invitar a sus compañeros a unos croissants para celebrar su cumpleaños. El empleado, que llevaba en la empresa desde 1992, compró bollería por valor de 68,82 euros, pero inicialmente solo abonó 10,23 euros en caja. Días después, regularizó la situación pagando los 58,59 euros restantes. La empresa interpretó los hechos como una doble falta grave: el consumo de productos sin pagar su importe completo y la realización de dicha actividad durante el horario laboral. El tribunal desmontó los argumentos del despido disciplinario, destacando que la celebración del cumpleaños se realizó fuera del horario laboral estricto y no causó perjuicio a la empresa. El fallo obliga a la multinacional a readmitir al empleado y abonarle los salarios no percibidos o a pagar la citada indemnización. La empresa había argumentado una presunta 'mala fe contractual' del empleado, pero el tribunal superior coincidió con el Juzgado de lo Social Nº5 de Vigo en considerar el despido improcedente.
En un mundo hiperconectado, no tener redes sociales genera sorpresa y curiosidad. Psicólogos y sociólogos analizan este fenómeno. Según la psicóloga Mariana Feldman, renunciar a las redes puede ser una medida de autocuidado para evitar dinámicas de comparación constante, ansiedad y baja autoestima vinculadas al uso excesivo. Otros perfiles más reservados o prácticos encuentran innecesario volcar su vida en el plano digital. Diversos estudios destacan mejoras en la concentración, aumento de la autoestima y reducción del estrés al desconectarse. El miedo a perderse algo (FOMO) y la presión profesional y social son obstáculos para quienes desearían alejarse del mundo digital. El minimalismo digital promueve desprenderse de lo innecesario para centrarse en lo esencial, reduciendo el tiempo de pantalla y eliminando cuentas. No tener redes sociales se está convirtiendo en una forma legítima de reconectar con lo que importa.
La streamer alemana Kunshikitty, con 223.000 seguidores en Twitch, fue agredida en directo mientras caminaba por Colonia en Nochevieja para demostrar la seguridad de las calles. Recibió impactos de objetos arrojados por desconocidos. La agresión reavivó el recuerdo de la Nochevieja de 2016 en Colonia, cuando más de un millar de hombres agredieron sexualmente a decenas de mujeres. Aquella noche dejó 172 denuncias, incluidas dos por violación, y más de un centenar por agresión sexual y robo. Los agresores utilizaron un modus operandi calculado, rodeando a las víctimas y aprovechando el caos generado por fuegos artificiales para toquetearlas y robarles. El incidente de Kunshikitty ocurrió un cuarto de hora antes de medianoche y la llevó a considerar interponer una denuncia. La influencer ya había sido acosada verbal y físicamente durante la Oktoberfest por un varón borracho.
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