Crítica:
La sentencia es un paso adelante en la lucha por la libertad religiosa, aunque la indemnización de 2.000 euros queda lejos de los 45.000 solicitados. ¿Será suficiente para sentar precedente?
La sentencia es un paso adelante en la lucha por la libertad religiosa, aunque la indemnización de 2.000 euros queda lejos de los 45.000 solicitados. ¿Será suficiente para sentar precedente?
La Audiencia de Jaén ha condenado a siete meses de prisión a un matrimonio paquistaní y al hermano del marido por practicar un exorcismo a su hija de 27 años, a quien consideraban 'poseída' tras su divorcio. La víctima, que había regresado de Reino Unido, permaneció retenida 22 días en su domicilio de Linares, donde su familia intentó 'sacarle el demonio' mediante rituales con el Corán dirigidos por el tío, que actuó como imán. Aunque la Fiscalía inicialmente pidió ocho años por detención ilegal agravada, retiró la acusación tras la decisión de la joven de no declarar. La sentencia por maltrato en el ámbito doméstico se basó en las lesiones y el testimonio de los agentes que intervinieron. La indemnización queda pendiente para su resolución en ejecución de sentencia.
La Guardia Civil ha lanzado una campaña para revisar las guanteras de los vehículos y multar a aquellos conductores que porten objetos prohibidos. Con sanciones que van desde los 601 hasta los 3.005 euros, los agentes están comprobando la documentación obligatoria y la presencia de armas blancas o de fuego sin licencia. La Dirección General de Tráfico (DGT) trabaja junto a la Guardia Civil para garantizar la seguridad vial. Los conductores que no cumplan con la normativa vigente pueden enfrentarse a multas significativas. La revisión incluye la comprobación de la documentación del vehículo y de los objetos que puedan atentar contra la seguridad.
Preguntar a los niños '¿qué quieres para comer?' puede generar conflictos en la mesa y limitar su alimentación. En su lugar, ofrecer opciones cerradas como '¿quieres pasta con salsa blanca o roja?' les da control sin abrumarlos. La alimentación responsiva, basada en la confianza y previsibilidad, ayuda a los niños a autorregular su apetito y aceptar nuevos alimentos. Los adultos deben decidir qué se ofrece y cuándo, mientras los niños deciden cuánto comen. Esta aproximación reduce las rabietas y fomenta una relación saludable con la comida. Según la guía Feeding Guidelines for Infants and Young Toddlers, elaborada por Healthy Eating Research en 2017, la clave está en la interacción continua entre el niño y el adulto, observando señales de hambre y saciedad, respondiendo de manera respetuosa y coherente.
Un gesto tan simple como recolocar la silla al levantarse de la mesa revela mucho sobre la personalidad y los valores de quien lo realiza. Según la psicología, este acto discreto está vinculado a la educación recibida, el respeto por el espacio compartido y la atención a los detalles. Las personas que lo hacen han interiorizado normas de educación desde edades tempranas y muestran una orientación prosocial, pensando en el bienestar colectivo. Además, este comportamiento refleja una necesidad de orden y control, así como una mayor atención al momento presente. La recolocación de la silla es un ejemplo de responsabilidad autónoma, donde la motivación es interna y no depende de normas externas o vigilancia. Estudios como los publicados por el South Florida Journal of Environmental and Animal Science y la Safe and Healthy Work in the Digital Age respaldan estas afirmaciones, destacando la importancia de estos pequeños gestos en la construcción de una convivencia más armónica. En un mundo marcado por la prisa y la individualidad, recolocar la silla es un recordatorio de que los detalles más pequeños pueden tener un gran significado.
En el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, la eliminación de sillas para disuadir a personas sin hogar ha generado un calvario para los ancianos. Estos denuncian no poder sentarse durante horas mientras esperan a sus familiares. Aena ha reemplazado las sillas por apoyos isquiáticos, pero los ancianos se resbalan y sufren mareos. Un caso especialmente dramático ocurrió el pasado martes por la noche cuando dos abuelos de Madrid, que llevaban meses sin ver a su nieto que regresaba de Andalucía debido a la suspensión del tráfico ferroviario por una tragedia en Córdoba que dejó 45 víctimas mortales, tuvieron que esperar de pie durante una hora sin poder sentarse. La pareja, que fue a recibir a su nieto con mucha ilusión, describió la experiencia como un tormento. El hombre, jurista de reconocida trayectoria, criticó la medida de Aena por considerarla insensible y por violar varios artículos de la Constitución española, como el 14, 50 y 53.3, que garantizan la igualdad ante la ley, la suficiencia económica para los ciudadanos en la tercera edad y el respeto a los principios reconocidos en el capítulo tercero de la Constitución. Los afectados proponen soluciones como sillas con reposabrazos que impidan tumbarse. La situación en Barajas se suma a otras problemáticas como la presencia de chinches y ratas en la comisaría de la T1, denunciadas por el sindicato Jupol, y el caos en los controles de pasaportes durante el verano.
En una de las urbanizaciones más exclusivas de Calvià, Mallorca, una mujer cubana permanece atrincherada en un piso de lujo valorado en varios millones de euros junto a sus hijos. La vivienda, equipada con piscina privada y todo tipo de comodidades, fue alquilada inicialmente a un empresario danés por 3.000 euros mensuales. Sin embargo, tras la ruptura de su relación, el empresario dejó de pagar y la mujer se negó a abandonar la propiedad. Mientras tanto, uno de sus hijos continúa escolarizado en un prestigioso colegio privado internacional, cuyo coste supera los 1.000 euros mensuales. La situación ha generado gran malestar entre los vecinos y la propietaria del inmueble, que se sienten indefensos ante la okupación.
La psicóloga Patricia Ramírez desafía la percepción tradicional de la pereza como falta de voluntad, argumentando que es una respuesta emocional al malestar que generan ciertas tareas. Según Ramírez, retrasar tareas no es un problema de actitud, sino una estrategia de regulación emocional a corto plazo. Un estudio publicado por Academic Press en el Capítulo 8, 'Procrastinación, regulación emocional y bienestar', respalda esta teoría al demostrar que posponer tareas se debe a la priorización de aliviar estados de ánimo desagradables frente a la consecución de metas a largo plazo. Ramírez sugiere que conocer el propio cronotipo y adaptar la agenda al funcionamiento biológico reduce la fatiga mental y mejora la eficacia. Por ejemplo, al ser una persona con un ritmo circadiano matutino, reserva las primeras horas de la mañana para tareas exigentes y deja actividades más creativas para la tarde. También enfatiza la importancia de no negociar con la mente que boicotea y propone estrategias prácticas como eliminar distractores y hacer el entorno más atractivo para hacer las tareas más llevaderas. Finalmente, defiende aceptar las tareas inevitables sin dramatizar, comprendiendo que posponer solo prolonga el malestar. Este enfoque aporta una mirada más humana y eficaz en una sociedad donde la autoexigencia y la productividad son la norma.
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