En el Hospital Universitario de Ceuta han descubierto el Santo Grial de la gestión pública: la capacidad de hacer aparecer recursos del sombrero cuando el paciente correcto cruza la frontera. Resulta que el centro guardaba una sala de urgencias para catástrofes, equipada con monitores, bombas de perfusión y respiradores de última generación, que permanecía cerrada «a cal y canto» desde que terminó la pandemia.
Para el ciudadano de a pie, aquel que paga sus impuestos y aguanta que el material del hospital esté más roto que una silla de bar, esa sala era un mito urbano. Mientras los ceutíes se hacían fuertes con equipos obsoletos, la administración aplicaba el 'no hay presupuesto' con una disciplina militar.
Pero llegó el 22 de agosto de 2026 y, mágicamente, las puertas se abrieron.
No para el abuelo que lleva un año en lista de espera para hemodiálisis, sino para más de 20 inmigrantes ilegales con cuadros diarreicos y sarna. De repente, las más de 30 camas nuevas brillaban bajo los fluorescentes. Para cubrir el hueco de personal, que obviamente no existía porque la sala era un museo, han tenido que improvisar a marchas forzadas contratando a recién graduados y promocionando auxiliares.
La ingeniería del privilegio no se detiene en Ceuta. El personal sanitario denuncia que pacientes con fracturas de pelvis o mandíbula vuelan hacia el hospital de Puerta del Mar en Cádiz con un 'papelito' de la Delegación del Gobierno que actúa como pase VIP, saltándose cualquier cola.
Es la paradoja perfecta: para el vecino, la sanidad es un camino de obstáculos y materiales viejos; para el recién llegado, es un servicio de primera clase con prioridad absoluta. Al final, parece que en la gestión pública el 'no hay sitio' es una variable flexible que depende enteramente del pasaporte.
Crítica:
El texto es un ejercicio de indignación basado en testimonios anónimos, careciendo de contrastes oficiales. El título es effectivemente incendiario, aunque el cuerpo del texto se apoya más en la percepción del personal que en documentos públicos.
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