China está apostando fuertemente en áreas tecnológicas clave, aprovechando su recurso más valioso: el tiempo. Su ecosistema de fabricación digital e iteración ultrarrápida está revolucionando la escena global. El proceso de desarrollo de productos se ha acelerado significativamente; lo que antes tardaba meses ahora se completa en semanas.
Por ejemplo, modificar un componente estructural en una etapa temprana de desarrollo requería abrir moldes, un proceso que costaba 200.000 yuanes y varios meses de espera. Ahora, el ciclo de desarrollo se puede acortar a una semana o unas pocas semanas gracias a la fabricación digital y la impresión 3D.
El sector de fabricación aditiva de China creció un 30% anual entre 2015 y 2022, según AM Research. Se proyecta que el país obtendrá unos ingresos de unos 8.000 millones de dólares solo en ventas de impresoras 3D para 2032. China representa el 50% de la instalación global de robots industriales, frente a un 25% en 2015.
Empresas como Eplus3D han desarrollado impresoras metálicas con hasta 64 láseres. El medio Baiguan destaca que la ventaja china reside en un ecosistema integrado que incluye redes logísticas ultraeficientes, proveedores de software y hardware interconectados, y una capacidad de entrega rápida.
La empresa Miniso es citada como ejemplo de digitalización y velocidad en su proceso de diseño y venta. Además, China permite que las empresas deduzcan el 200% de sus gastos en I+D de los impuestos, lo que contrasta con la deducción del 10% en Estados Unidos desde 2017.
Crítica:
El título promete una iteración rápida inigualable, pero el contenido revela que la verdadera ventaja de China reside en su ecosistema integrado de fabricación digital y logística eficiente. La crítica mordaz se dirige a la falta de profundidad en las cifras de crecimiento futuro y la comparación con competidores occidentales.
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