La computación cuántica, esa cosa que suena a ciencia ficción barata, ahora da escalofríos. James Wootton y su equipo en Moth Quantum han creado 'Quantum Backrooms', un videojuego de terror donde los laberínticos niveles no nacen de la imaginación de un diseñador, sino de un qubit, la unidad básica de un ordenador cuántico.
Imaginen: el nivel de la compra semanal, pero en lugar de regletas y ofertas, es un estado cuántico en constante cambio. Cada habitación es un qubit, cada pasillo una conexión entre ellos, simulando esa sensación de estar atrapado en la lógica binaria de una máquina que piensa diferente.
La gracia es que no necesitas un doctorado en física cuántica para jugar. La computación cuántica solo se usó en el desarrollo, como si el juego estuviera 'bendecido' por la tecnología del futuro. Laura Piispanen, de la Universidad Aalto en Finlandia, nos recuerda que ya existen cientos de 'juegos cuánticos', aunque pocos con la pulidez de 'Quantum Backrooms'.
Michael Cook, de King’s College London, lo ve como una prueba de fuego: los desarrolladores de juegos, siempre buscando el siguiente 'subidón' tecnológico, presionan a la investigación cuántica para que deje de ser un experimento de laboratorio y se convierta en algo tangible.
Wootton se atreve a soñar con un futuro donde la computación cuántica sea tan omnipresente como la inteligencia artificial lo es hoy. Un futuro donde el susto de un videojuego sea la puerta de entrada a comprender la mecánica cuántica… o, al menos, a pasar un buen rato temblando.
El juego, disponible online, es un experimento que costó, presumiblemente, más que tu última consola. Y, quizás, sea más aterrador.
Crítica:
La noticia es más una nota de prensa disfrazada que periodismo. Falta un análisis crítico sobre la viabilidad de la computación cuántica en el entretenimiento y se limita a repetir las declaraciones de los involucrados. El título es sensacionalista.
Comentarios