Alba Guijarro, psicóloga: «No recordar gran parte de tu infancia no tiene nada que ver con tener mala memoria»

Olvida la infancia, guarda la ansiedad

ciencia Imagen de una persona de perfil mirando hacia abajo, con una gran nube de palabras flotando alrededor que dicen 'recuerdos', 'memoria', 'trauma'. La escena es en un entorno urbano, con edificios de ladrillo y una ligera lluvia. No aparecen caras reales, solo una silueta abstracta de una figura humana.

Alba Guijarro, la psicóloga que acaba de volar la red con un vídeo que ha pegado más que un meme de gatitos, nos recuerda que olvidar la infancia no es un fallo de la memoria, sino el equivalente a un móvil que se queda sin batería cuando el texto de la vida se vuelve demasiado pesado.

La protagonista, con la calma de quien ha visto a la gente perder la capacidad de contar una historia, explica que la amnesia disociativa se activa cuando el sistema nervioso se siente más abrumado que un cajón de la despensa que se ha quedado al vacío después de una tormenta.

En su perfil de Instagram, donde los seguidores ya se quejan de los filtros, Guijarro mostró que la mente puede desconectar de los hechos exactos para proteger el cuerpo, que sigue guardando la huella como un tatuaje invisible. El resultado: bloques de memoria a veces tan grandes como un refrigerador lleno de verduras verdes, pero con una tristeza que no sabe de dónde viene, como cuando se llega a la cuenta de luz y se ve una factura sin explicación.

Guijarro desglosa las manifestaciones que acompañan a la falta de recuerdos concretos: lagunas en la infancia, tristeza sin causa, respuestas emocionales que parecen sacadas de un episodio de drama sin guion. Y, sobre todo, subraya que el trauma no se mide por la gravedad externa, sino por cómo lo vivió tu propio sistema nervioso.

Una misma historia puede ser procesada con la sutileza de un café de la mañana o con la fuerza de un trueno, dependiendo de los recursos emocionales, el contexto y el estado de ánimo en el instante. El mensaje es claro: cuando la mente no puede integrar una experiencia, se desconecta.

Esa desconexión no es una falla, sino una estrategia de supervivencia, como cuando la mente dice: "Voy a guardar esa pieza de la vida para cuando el cuerpo esté listo para procesarla". Así, los que no guardan recuerdos nítidos de su infancia pueden seguir arrastrando sensaciones, patrones de reacción y emociones que parecen no tener origen, pero que en realidad están enterradas bajo la superficie, esperando ser despertadas cuando el sistema nervioso decida volver a conectar. En pocas palabras, la psicóloga nos recuerda que la memoria no es un cajón, sino una tienda de recuerdos que puede cerrar sus puertas cuando la carga es demasiado pesada.

La solución no es recordar mejor, sino entender que la mente puede cerrar la puerta por protección, y que la verdadera recuperación comienza cuando el cuerpo y la mente vuelvan a hablar el mismo idioma.

Crítica:

El artículo simplifica el concepto de amnesia disociativa, perdiendo la complejidad clínica. El título, aunque ingenioso, podría inducir a confusión sobre la gravedad de los recuerdos perdidos.

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