This Greek Volcano Seemed Quiet for 100,000 Years. Then It Erupted Again. Should Scientists Take a Second Look at 'Extinct' Volcanoes?

Methana: Quiet, Then Breathe Again

ciencia Un volcán escarpado con un fisura crónica, flujos de lava basaltica que se mezclan con acantilados de piedra caliza, y una costa distante bajo un cielo tormentoso. La escena transmite la quietud antes de la erupción, con detalles de la textura de la lava y la presión del aire.

Si pensabas que un volcán que nunca ha tirado fuego en 100.000 años era un buen compañero de vacaciones, Methana te va a recordar que la tierra tiene sus propias listas de la compra. Este pico del mar Egeo, que se esconde a un paso del Golfo Sarónico y que la historiadora Strabo anotó cuando fue la última vez que soltó lava en 250 C.E., no se quedó quieto bajo la superficie.

Los científicos, con la precisión de un relojero que vigila cada cristal de zirconio, han reconstruido 700 000 años de su historia y encontraron 31 erupciones en todo el periodo, pero lo que más rompe el molde es el intervalo de 168 000 a 280 000 años en el que no hubo erupción alguna.

Mientras la superficie parecía un mantel limpio, en el subsuelo la magma se estaba haciendo una lista de compras: acumulaba agua, cristalizaba, se volvía tan viscoso que se ralentizaba entre 100 y 1 000 veces, y se quedó dormido como un niño que se niega a comer su sopa. Por eso, el volcán no se quedó dormido; se hizo un depósito de lava tan grande que podría quedar listo para un estruendo que haría temblar a los que viven cerca de zonas de subducción.

La investigación, publicada el 22 de abril en *Science Advances* por Razvan‑Gabriel Popa y su equipo de ETH Zürich, no solo desmiente la idea de que un volcán pueda ser “extinto” después de 10 000 años de silencio, sino que también sugiere que el riesgo real se oculta en la calma.

Adam Kent, de la Universidad Estatal de Oregón, señala que el cálculo de peligrosidad depende de cuán recientemente ha erupción un volcán. Si Methana puede volver a soltar fuego tras un siglo de descanso, ¿qué pasa con los que se creían dormidos? El proceso de la magma es como un refresco que pierde burbujas: cuando la presión se alivia, las moléculas de agua escapan y provocan cristales que hacen que el magma se vuelva pegajoso y lento.

Esa “mar de lava lenta” se acumula bajo la tierra como una reserva de energía que esperará el momento oportuno para estallar. El estudio también señala que este fenómeno ocurre en cualquier zona de subducción, desde el Pacífico hasta el Caribe y el Mediterráneo, y que las autoridades volcánicas de todo el mundo deben revisar sus listas de riesgo.

Olivier Bachmann, coautor, subraya que la implicación es global. El mensaje es claro: cuando la tierra parece estar dormida, puede estar cocinando una erupción que lleva 100 000 años en la olla, y el riesgo no se mide en minutos sino en siglos.

Crítica:

El estudio, aunque brillante, deja al lector con la sensación de que la ciencia todavía necesita un buen mapa de la realidad. La clasificación de 'extinto' queda tan sólida como una roca de magma apagado.

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