La luna, esa vecina pálida que nos vigila mientras dormimos, jugará al escondite con Regulus, una estrella que suena a apellido de emperador romano, el 23 de mayo. Pero, como suele pasar con estos eventos celestiales, la fiesta no es para todos. Si vives en Fiji, Samoa o Tonga, prepárate para ver cómo Regulus desaparece tragado por la oscuridad lunar, un espectáculo digno de palomitas y telescopio.
Para el resto, seremos como los que llegan tarde a la verbena: veremos a la estrella rozar la luna, un guiño cósmico antes de que ambos se pongan a dormir.
La NASA nos explica que esto del 'parallax viewing', o la diferencia de perspectiva según dónde estés, es el culpable.
La luna, a unos módicos 384.400 kilómetros de distancia, se mueve lo suficiente como para cambiar el escenario según tu ubicación. Imagina intentar cazar una mosca con los ojos cerrados y moviéndote: así es la astronomía, básicamente. Desde Sidney, Regulus se limitará a un saludo fugaz, rozando la luna antes de desaparecer.
Y en Estados Unidos, ni eso, solo una separación de un grado, el ancho de tu dedo meñique extendido. Lo que viene a decir que, a menos que vivas en el Pacífico Sur, te conformarás con fotos ajenas y la promesa de aplicaciones como Stellarium o Sky Safari 7 Pro, que te simulan el evento en tu móvil.
Anthony Wood, el redactor de Space.com, ya está esperando tus fotos. ¡No le falles! A ver si alguien captura algo mejor que un borrón luminoso.
Crítica:
El artículo se centra demasiado en la geografía de la visibilidad, dejando de lado la belleza intrínseca del evento. La explicación del 'parallax viewing' es correcta, pero podría simplificarse para un público más amplio. El autor parece más entusiasmado con las aplicaciones de simulación que con el fenómeno en sí.
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