Crítica:
El texto se limita a celebrar un relanzamiento sin profundizar en el impacto cultural real de la obra o en la necesidad de una edición de lujo. Es publicidad disfrazada de noticia, y lo peor es que funciona.
El texto se limita a celebrar un relanzamiento sin profundizar en el impacto cultural real de la obra o en la necesidad de una edición de lujo. Es publicidad disfrazada de noticia, y lo peor es que funciona.
Mientras el precio de la gasolina te deja temblando, en 'For All Mankind' ya están lidiando con revueltas por la automatización en Marte. Y no, no es el típico drama espacial con láseres y explosiones, sino una radiografía de lo que pasa cuando la utopía marciana se parece demasiado a una oficina con problemas. Mireille Enos, la actriz que da vida a Celia Boyd, una policía marciana con más cicatrices que un coche de segunda mano, confiesa que inicialmente le daba alergia volver a ponerse la placa. “Ya hice de poli, no quiero más”, es lo que le dijo a los guionistas. Pero ellos le vendieron la moto de una poli en Marte, y ante eso, ¿quién se queda con los brazos cruzados? Celia no es la heroína perfecta, más bien un personaje que intenta pasar desapercibido, pero que se ve arrastrada a la acción por un sentido de la justicia que, según la propia Enos, la ha metido en más líos que una gamba en un puerto. La serie, que ya va por su quinta temporada en Apple TV, no solo se preocupa por los efectos especiales (han construido una nave espacial de verdad, ¡imagínate el presupuesto!), sino por la psicología de sus personajes. Enos, que creció viendo 'Star Wars' y 'Star Trek', reconoce que la ciencia ficción es una excusa perfecta para jugar a ser astronauta y preguntarse qué hay más allá. Y mientras tanto, Jeff Spry, el periodista que firma el artículo, vive en Oregón rodeado de coches clásicos y cómics de terror. Un tipo con buen gusto, sin duda. Los episodios finales prometen fuego en Happy Valley, con marines terrestres intentando recuperar un asteroide y una misión Titán en busca de vida extraterrestre. Un caos organizado, vaya.
La última aventura de Mando y Grogu, más que un avance en su saga, se revela como un inesperado prólogo para Rotta the Hutt. Sí, el Hutt musculoso que eclipsa a Baby Yoda en carisma. Mientras la galaxia se preocupa por imperios y mandalorianos, la verdadera historia, y la más interesante, es la de este 'slug' con bíceps. El episodio, que costó un ojo de la cara (Disney no revela la cifra exacta, pero se estima una ingeniería financiera de varios millones), no aporta mucho al dúo protagonista, pero sí introduce a Rotta, un Hutt que prefiere la comida sana a la esclavitud y el gimnasio a la extorsión. Rotta, que ya era conocido como 'Stinky' en 'The Clone Wars', se reinventa como un gladiador con íntegros morales y un complejo de abandono galáctico. Su arco narrativo, aunque secundario, roba el espectáculo, ofreciendo un contraste refrescante con la típica codicia Hutt. Din Djarin y Grogu, empleados a sueldo de la Nueva República, negocian con los Hutt gemelos (una transacción tan turbia como comprar aguacates a 2 euros el kilo) para obtener información sobre un señor de la guerra imperial. Pero la verdadera revelación es que este Hutt, con una ética intachable, podría ser la nueva esperanza de la galaxia. En un universo obsesionado con los problemas paternos, Rotta ofrece una perspectiva inusual: la de un héroe solitario que elige su propio camino, a pesar del legado familiar. Es, en esencia, el Capitán América con baba. Y mientras los fans debaten si Darth Vader era incomprendido, Rotta nos recuerda que la bondad, incluso en un cuerpo gelatinoso, es una opción. La película, en definitiva, es un recordatorio de que a veces, los personajes más inesperados son los que realmente merecen una saga propia.
En un año marcado por el éxito de taquilla de 'Padre no hay más que uno 5', que ha recaudado casi 13,5 millones de euros en 2025, aproximadamente una sexta parte de la taquilla total del cine español, el panorama cinematográfico nacional presenta una cara opuesta con películas que apenas han logrado reunir a un puñado de espectadores. Entre las más de 600 películas y documentales españoles exhibidos en cines en 2025, según datos de Comscore recogidos por el Ministerio de Cultura, dos títulos comparten el dudoso honor de haber recaudado solo cinco euros cada uno, pagados por su único espectador. Estos son 'Summers, el rebelde', un documental de 2024 dirigido por Miguel Olid sobre la figura de Manolo Summers, y 'El vientre del mar', un largometraje de 2021 dirigido por Agustí Villaronga, uno de los últimos trabajos del director antes de su fallecimiento en 2023. Ambos filmes, pese a su calidad y reconocimiento, sufrieron de una exhibición muy limitada. Otros títulos que también han visto una recaudación exigua incluyen 'Guadalquivir', un documental de 2013 con nueve euros de recaudación gracias a dos espectadores, y 'Cuando un río se convierte en mar', que con cuatro espectadores logró la misma cantidad de nueve euros. Estos datos ponen de relieve la disparidad en el éxito de taquilla de las producciones cinematográficas españolas en 2025.
El cine español ha cerrado 2025 con un preocupante descenso en su audiencia, a pesar de recibir una cifra récord de 167 millones de euros en subvenciones estatales. Los datos publicados recientemente revelan que el número de espectadores que acudieron a ver películas españolas se redujo de 12,98 millones en 2024 a 12,27 millones en 2025, lo que supone una pérdida de 700.000 espectadores en apenas un año. Esta tendencia a la baja lleva observándose desde hace más de una década, con un descenso del 45,2% en la venta de entradas desde 2014, cuando se vendieron 22,4 millones de entradas. La recaudación también se ha visto afectada, pasando de 82,2 millones de euros en 2024 a 79 millones en 2025, un 28% menos que en 2014, cuando se recaudaron 109,78 millones de euros. Resulta especialmente llamativo que, pese a las cuantiosas ayudas públicas, la industria acumula un saldo negativo de 370 millones de euros en los últimos años. Los expertos alertan de que el cine español no logra remontar sus cifras pese a las ayudas estatales, lo que evidencia un progresivo desapego de los espectadores hacia la producción nacional.
Santiago Segura ha lanzado una campaña de promoción para 'Torrente presidente' que ha generado controversia al parecer mofarse del Gobierno de Pedro Sánchez. La película, que se estrena el 13 de marzo, presenta a José Luis Torrente como el líder político mejor valorado en una encuesta ficticia que satiriza el lenguaje inclusivo y la polarización política actual. Con un precio de entrada que se presume competitivo, la preventa de entradas ya está disponible y se ha lanzado una canción promocional a cargo del grupo Taburete. La estrategia de Segura incluye reservar el primer fin de semana para sorprender a los fans con materiales exclusivos. El actor y director parece haber diseñado una campaña ideal para tiempos de politización extrema, sentimientos encontrados y corrupción máxima. La publicidad difundida por Sony Pictures presenta a Torrente como el 'líder mejor valorado entre la población de 18 a 29 años' y 'por los y las y les votantes que se definen de centro'. La encuesta ficticia destaca que casi la mitad de los españoles lo sentaría en el Consejo de Ministros y Ministras, con Interior, Justicia, Cultura, Defensa e Igualdad como las carteras preferidas. El comunicado de prensa, fechado el 23 de febrero, coincide con el aniversario del intento de golpe de Estado de 1981, lo que añade un toque irónico a la campaña.
La asistenta, dirigida por Paul Feig y protagonizada por Sydney Sweeney y Amanda Seyfried, es una película de thriller cómico que explora temas de género y relaciones abusivas. Con un presupuesto de 35 millones de dólares, la película emula el estilo de las películas baratas de sobremesa y utiliza la autoparodia para atraer a un público determinado. La trama sigue a Millie, una joven que se hace pasar por asistenta en una familia aparentemente perfecta, pero pronto descubre la verdadera naturaleza de la relación entre la pareja. La película es una sátira de las películas de tarde y el porno, con diálogos grotescos y escenas sobreplanificadas. La actuación de Sydney Sweeney como Millie y Amanda Seyfried como Nina Winchester es destacada, y la química entre las dos actrices es palpable. La película es un comentario sobre las apariencias y la sociedad, y su estilo irreverente y gamberro la convierte en una de las más interesantes del año. La asistenta ha sido comparada con el estilo de directores como Brian de Palma y Paul Verhoeven, aunque Feig no se atreve a llegar tan lejos en su sátira. En general, la película es una crítica mordaz a la sociedad y sus convenciones, y su estilo único la convierte en una experiencia cinematográfica memorable. Con un elenco que incluye a Brandon Sklenar como el marido de Nina, la película tiene un atractivo visual y una tensión que mantiene al espectador enganchado.
La nueva serie de suspense psicológico 'Malicia' llega a Prime Video el 14 de noviembre. Protagonizada por David Duchovny, Carice van Houten y Jack Whitehall, sigue a Adam, un tutor que se infiltra en una familia adinerada en Grecia y Londres. La serie consta de 6 episodios y su trama gira en torno a secretos, venganza y manipulación. Creada por James Wood y dirigida por Mike Barker y Leonora Lonsdale, 'Malicia' promete un juego de poder y engaños. Jack Whitehall define su papel como un reto radicalmente distinto a sus anteriores trabajos en comedia. La serie se estrenará en más de 240 países y territorios.
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