Bono Cultural: ¡Menudo Sablazo!
Urtasun y su Ministerio de Cultura han descubierto que, mientras los jóvenes intentan acceder a la cultura con un bono de 400 euros, algunas empresas se han dedicado a hacer la América. Al menos 122, para ser exactos. Nombres como El Corte Inglés, Kinépolis y Mediamarkt figuran en la lista negra por haber engordado sus cuentas con 487.050 euros de fondos públicos usados “irregularmente” en 2022 y 2023. Un agujero contable que, según la directora general de Derechos Culturales, Jazmín Beirak, asciende a 218.091,67 euros en 2022 y 268.959,22 euros en 2023, representando un 0,30% y 0,31% del total. Casi medio millón de euros que podrían haber ido a libros, conciertos o, no sé, una entrada al cine que no fuera en un complejo de grandes superficies.
El Bono Cultural Joven, esa promesa de impulsar la cultura tras la pandemia, se ha convertido en un festival de “usos indebidos”, según eufemismo oficial. Las empresas, expulsadas del programa, habrían validado operaciones fraudulentas, desde la compra de videojuegos hasta... bueno, hasta lo que sea que se te ocurra que no sea cultura. Y lo más gracioso es que el Ministerio, con un celo digno de la Inquisición, se niega a dar nombres y cifras concretas, alegando que podría “comprometer la eficacia de los procedimientos de reintegro”. ¿O será que no quieren que sepamos quiénes son los listillos y cuánto se han forrado?
Lo de las discotecas, con vídeos virales de reservados pagados con el bono, fue la puntilla. Pero parece que la Administración prefiere hablar de “filtrado automático de transacciones” y “auditorías externas” antes que admitir que el sistema tenía más agujeros que un queso gruyer. En total, 159.486.500 euros entre 2022 y 2023 inyectados al sector, con un porcentaje de fraude que, aunque pequeño, sabe a poco. Porque, seamos sinceros, 487.050 euros no es moco de pavo, especialmente cuando hay jóvenes que no pueden permitirse el lujo de gastar esos 400 euros en cultura.
Mario Herrera