Crítica:
El artículo ofrece trucos prácticos para recalentar fritos de manera efectiva, aunque podría profundizar más en la ciencia detrás de cada método.
El artículo ofrece trucos prácticos para recalentar fritos de manera efectiva, aunque podría profundizar más en la ciencia detrás de cada método.
Los chefs expertos revelan que tapar la olla y añadir sal al inicio son los secretos para hacer que el agua hierva más rápido. Con un precio de cero y una implementación sencilla, este truco puede revolucionar nuestra forma de cocinar. Además, el agua resultante de hervir verduras o pasta puede ser reutilizada de múltiples maneras: como base para sopas, para ligar sallas, enriquecer risottos o como bebida nutritiva. Incluso puede usarse para lavar platos, regar plantas o remojar legumbres. Con estos consejos prácticos, podemos optimizar nuestro tiempo en la cocina y darle un valor añadido a lo que normalmente sería agua de desecho.
El escritor y académico Arturo Pérez Reverte lanzó una crítica feroz contra la Real Academia Española (RAE), acusándola de estar dominada por «los talibanes del todo vale» y de haber abandonado su tradicional lema de «limpia, fija y da esplendor» en favor de una banalización del lenguaje influenciada por los medios de comunicación y las redes sociales. Pérez Reverte, que forma parte de la RAE desde hace 23 años, lamenta que la institución haya cambiado su enfoque de normativo a descriptivo por temor a ser considerada elitista. Critica específicamente a la dirección de la RAE, encabezada por Santiago Muñoz Machado, por delegar las decisiones en un grupo de lingüistas que, según él, justifican usos lingüísticos incorrectos basándose en titulares periodísticos y tendencias en redes sociales, lo que resulta en un registro cada vez más vulgar y un efecto devastador para el idioma. También denuncia la falta de liderazgo de la RAE frente a la invasión de anglicismos y el lenguaje inclusivo, así como su silencio ante estos temas para evitar conflictos con el poder político. Pérez Reverte reconoce los logros de Muñoz Machado en el ámbito panhispánico y en la recuperación económica de la RAE, pero lamenta la pérdida del equilibrio entre la creación literaria y la técnica lingüística bajo su dirección. Su crítica se alinea con la realizada por Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, quien recientemente expresó su nostalgia por la época en que la RAE estaba en manos de grandes filólogos y hombres de cultura.
El pastel de calabaza es un postre emblemático en las celebraciones de Acción de Gracias en Estados Unidos, pero su origen es más complejo de lo que parece. Aunque se cree que las calabazas se sirvieron en el festival de la cosecha de 1621 que dio origen a la tradición de Acción de Gracias, no hay evidencia de que se consumiera pastel de calabaza en ese entonces debido a la falta de ingredientes esenciales como la mantequilla y la harina para hacer la masa. Las primeras recetas conocidas de pastel de calabaza datan del siglo XVII en Europa, donde las calabazas fueron introducidas tras el intercambio colombino. Sin embargo, en el siglo XVIII, los europeos perdieron interés en el pastel de calabaza y se inclinaron por otros como el de manzana o pera, considerados más sofisticados. Fue en América donde el pastel de calabaza ganó popularidad, especialmente gracias a la publicación en 1796 de 'American Cookery' por Amelia Simmons, que incluía recetas de pudín de calabaza en una masa de hojaldre. La asociación definitiva del pastel de calabaza con Acción de Gracias se debe a Sarah Josepha Hale, quien en su novela de 1827 'Northwood' describió una cena de Acción de Gracias que incluía pastel de calabaza. Hale pasó más de 30 años promoviendo la celebración de Acción de Gracias como un día de unidad nacional, escribiendo editoriales y enviando cartas a cinco presidentes estadounidenses. Finalmente, Abraham Lincoln declaró Acción de Gracias un día festivo nacional en 1863. Con el tiempo, el pastel de calabaza se convirtió en el postre más popular durante Acción de Gracias en la mayoría de Estados Unidos, aunque en algunas regiones como el Sur, el pastel de boniato o el de pacana también son muy apreciados.
En el corazón del brunch, los Silver Dollar Pancakes son un clásico irresistible. Con un diámetro de apenas dos o tres pulgadas, estos diminutos discos de masa frita evocan la nostalgia de una época en que las monedas de un dólar de plata, conocidas como silver dollars, eran comunes en Estados Unidos. Aunque su tamaño ha variado con el tiempo y de un restaurante a otro, su esencia permanece intacta: son pancakes regulares, pero en miniatura. La historia detrás de su nombre es tan fascinante como su sabor. Muchos coinciden en que su origen se remonta al siglo XIX, cuando los mineros necesitaban alimentos portátiles y nutritivos. La similitud en tamaño con las monedas de plata parece haber sido más una coincidencia que un diseño deliberado, pero el nombre se quedó. De hecho, la cadena IHOP intentó renombrarlos como 'Golden Dollar Pancakes' en 2001, pero el cambio no prosperó. Hoy en día, aunque las monedas de un dólar de plata ya no circulan, los Silver Dollar Pancakes siguen siendo una delicia en los menús de brunch de todo el país.
La ciudad de Boston ha estado ligada a la expresión 'Beantown' durante más de un siglo, pero no por su café, sino por el plato emblemático de Boston baked beans. Esta receta hunde sus raíces en la Europa medieval, donde las gachas de frijoles y panceta mantenían a los aldeanos saciados durante los largos inviernos. Los puritanos que llegaron a Massachusetts Bay en el siglo XVII adaptaron el plato utilizando ingredientes locales como frijoles secos, carne de cerdo salada y melaza. La razón por la que los puritanos amaban este plato era muy específica: podían cocinar una olla el sábado y tener comida lista para el domingo, día en que estaba prohibido trabajar, incluyendo cocinar. Los arqueólogos incluso encontraron pruebas de esta costumbre en las vasijas de cerámica descubiertas en Massachusetts colonial. La melaza, subproducto de la caña de azúcar del Caribe, es el ingrediente que distingue a las Boston baked beans de otras recetas de frijoles horneados. En el siglo XVIII, Boston se convirtió en un centro importante del comercio triangular entre América, Europa y África, y la melaza se convirtió en un ingrediente clave. Hoy en día, las recetas tradicionales de Boston baked beans incluyen frijoles navy, panceta o carne de cerdo salada, mostaza y melaza. Además de este plato, existe una versión de caramelos llamados Boston Baked Beans, que son cacahuetes recubiertos de azúcar roja brillante. Estos caramelos fueron popularizados por la New England Confectionery Company (Necco) alrededor de 1875, y más tarde por Salvatore Ferrara en los años 20.
En un giro inesperado, la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y la asociación Musapro han lanzado una propuesta que podría revolucionar el panorama musical de las bandas procesionales. Según este estudio, las bandas podrían llegar a pagar hasta 300 euros por derechos de autor al interpretar marchas procesionales. El debate promete ser intenso en el Encuentro Nacional de Compositores de Música Sacra Procesional, que se celebrará el 17 de enero en la Fábrica de Artillería de Sevilla. Más de veinte compositores y directores de bandas asistirán a este encuentro para discutir, entre otros temas, la 'dignificación del compositor'. La SGAE busca garantizar que los autores de estas piezas musicales reciban una compensación justa por su trabajo. Sin embargo, la medida podría tener un impacto significativo en las bandas, que ya enfrentan desafíos económicos. La cuestión de los derechos de autor en la música procesional no es nueva, pero esta propuesta la pone en el centro del debate. ¿Podrán las bandas asumir este nuevo coste? ¿O se verán obligadas a replantear su repertorio? El encuentro de Sevilla promete arrojar luz sobre estas y otras cuestiones relacionadas con la música sacra procesional.
El 16 de agosto de 1977, Elvis Presley, el Rey del Rock, fue encontrado muerto en su mansión de Memphis, Graceland, a los 42 años. Su cuerpo yacía en el baño, vestido con un pantalón de pijama dorado, con la cabeza descansando en un charco de vómito. Su última novia, Ginger Alden, de 20 años, lo descubrió al notar su ausencia en la cama. Elvis llevaba una vida de excesos: consumía más de 10,000 calorías diarias y tomaba numerosos medicamentos. Su muerte conmocionó al mundo y generó teorías conspirativas sobre su supuesta supervivencia. La autopsia reveló que sufría de múltiples problemas de salud debido a su estilo de vida insalubre. A pesar de su declive, Elvis seguía siendo una figura magnética que atraía a las masas. Su legado continúa vivo, y su historia es un recordatorio de la genialidad y la autodestrucción que pueden coexistir en un ícono cultural. La causa oficial de su muerte fue una arritmia cardíaca, pero las circunstancias revelaron un panorama más complejo relacionado con su adicción a los medicamentos y su mala salud en general.
Comentarios