Did Cleopatra Really Die From a Snake Bite? Here's What History Tells Us

Cleopatra: ¿Serpiente o Veneno?

cultura Un mausoleo antiguo iluminado por velas, con una estufa de piedra y un cofre cerrado en el centro. En la entrada, una cesta de figos se abre y de ella se desliza una serpiente de cola larga. A los lados, dos figuras en túnicas elegantes, sin rostros visibles, observan con expresiones que mezclan temor y resignación. El ambiente es sombrío, con sombras alargadas y una ligera bruma que sugiere un ambiente de misterio y fatalidad.

En la noche de la derrota, el 2 de septiembre de 31 a.C., la última faraona del Egipto se enfrenta a un destino tan dramático como la propia historia. Los relatos, como los que se entregan en la copa de un trago barato, se cuentan con la certeza de un viejo narrador que se le escapa la verdad.

Cleopatra, después de perder la batalla de Actium frente a Roma, decide que el honor no se mide en la arena sino en la muerte. La leyenda la sitúa en su mausoleo, con un bolso de figos, y el golpe final: una serpiente, presumiblemente una cobra egipcia, que la muerde y la lleva a su fin junto con dos leales acompañantes. Pero la historia no se queda en la palabra.

Cuando los científicos se miran a los ojos, la serpiente que se menciona no es la típica cobra de 1,5 metros que se arrastra por el desierto, sino la Vipera berus berus o la Vipera aspis, una especie europea que, además, no se esconde bien en un cofre pequeño. ¿Cómo un reptil de dos metros se cuela en una urna de figos? ¿Y cómo mata a tres personas con un solo mordisco? Los venenos de serpientes suelen tardar en hacer efecto y no garantizan la muerte inmediata, algo que los cronistas no lograron explicar. A la sombra de esas dudas, la teoría del veneno gana terreno.

Cleopatra, conocedora de las toxinas de la naturaleza, habría mezclado plantas mortales para asegurar una muerte rápida y controlada. Un plan tan calculado como el de un político que entrega un proyecto de ley con la promesa de un futuro brillante. La película de 1963 con Elizabeth Taylor y Richard Burton selló la imagen popular: Cleopatra, la serpiente, la muerte, el drama.

Sin embargo, la falta de pruebas sólidas y la distancia temporal entre los hechos y los relatos hacen que la verdadera causa siga siendo un misterio. La historia, como la lista de la compra, está llena de cosas que se compran y se venden, y la muerte de Cleopatra es un artículo que nunca se vuelve gratis. Tal vez la lección sea que, al igual que la última pieza de la pizza, lo que parece definitivo a veces es sólo una capa de salsa de especias que oculta la verdad.

Crítica:

El artículo se queda a la sombra de la falta de pruebas concretas; el tono de mito se mantiene sin cuestionar la credibilidad de las fuentes antiguas.

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