Almaraz: Luz más Barata
La central nuclear de Almaraz se encuentra en el centro de una batalla energética crucial para 2026. Expertos cercanos al Gobierno han elaborado informes que, pese a reconocer que prolongar su vida útil hasta 2030 reduciría el precio de la luz, defienden su cierre para no penalizar el desarrollo de energías renovables. Natalia Fabra, consejera de Redeia y ex consejera de Enagás, admite en su estudio que retrasar el cierre del reactor 2 de 2027 a 2030 reduciría los precios energéticos un 8,44% en 2028, un 14,52% en 2029 y un 12,65% en 2030, manteniendo las inversiones previstas en el Plan Nacional de Energía y Clima. Sin embargo, argumenta que esto enviaría una señal negativa a los inversores en renovables, lo que a largo plazo encarecería la factura. Otro informe de la Universidad Rey Juan Carlos y la Politécnica de Cataluña, coordinado por Eloy Sanz y encargado por Greenpeace, también reconoce un alivio «transitorio» en la factura eléctrica entre 2028 y 2030 si Almaraz permanece operativa. Ambos estudios concluyen que conviene cerrar Almaraz cuanto antes, ya que su operación desincentivaría nuevas inversiones en renovables al reducir sus precios capturados entre un 12 y un 23% en solar y un 5 y un 13% en eólica. No obstante, fuentes del sector energético cuestionan esta lectura, argumentando que si se espera que los precios futuros subirán, el incentivo para invertir en renovables no disminuye, sino que aumenta. Además, señalan que la estimación del impacto en renovables es excesiva y que herramientas como contratos por diferencia y pagos por capacidad pueden sostener la inversión incluso con precios capturados bajos. La clave está en que Almaraz permite depender menos del gas importado y reduce emisiones de CO2. El «efecto escalón» por el cierre simultáneo de otros reactores en 2030 y 2031 podría implicar un repunte de precios del 11% en 2031 y de emisiones del 24%, según Fabra. Sin embargo, otras fuentes indican que el riesgo no está en extender Almaraz, sino en cerrarla sin suavizar la curva de cierres y sin desplegar la red y flexibilidad necesarias. La solución, según estas fuentes, pasa por más demanda, más red y más flexibilidad, no por apagar capacidad firme.
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