La subida del diésel y la gasolina retrata al Gobierno: "Solo el 5% del petróleo y el 2% del gas transita por Ormuz"

Diésel sube 22% tras bloque Ormuz

economia Un estrecho marítimo turbulento con enormes barriles de petróleo flotando sobre aguas oscuras, rodeado de nubes de humo que sugieren conflicto. En el horizonte, un horizonte urbano con luces apagadas y una carretera con vehículos detenidos, reflejando la tensión de los precios de combustible.

El precio del barril de Brent saltó de 71,32 a 99,3 dólares en menos de dos semanas, impulsando la gasolina y el diésel a niveles que no se veían desde 2022. Esa escalada, que se traduce en un aumento del 39,42 % en el crudo, se refleja de inmediato en la bomba: el lunes 1,664 € el litro de gasolina normal y 1,770 € el litro de diésel, cifras que se disparan de 1,495 € y 1,447 € del 1 de marzo, respectivamente.

La gasolina premium sube a 1,817 € y el diésel premium a 1,864 €, contrastando con los 1,687 € y 1,549 € que mantenían el mercado el día anterior. El origen del alza no es un mero ajuste de mercado; es el resultado directo del bloqueo del estrecho de Ormuz, donde solo el 5 % del petróleo y el 2 % del gas que llega a España transitan.

La ministra Sara Aagesen, en una conferencia el 2 de marzo, afirmó que la diversificación energética del país hace que la dependencia de ese estrecho sea mínima. La declaración, que buscaba calmar los temores de los conductores, parece haber sido eclipsada por la realidad: los precios de la gasolina han crecido un 11,3 % y los del diésel un 22,3 % en la última semana. España, que ha sufrido una inflación de combustibles sin precedentes desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, ahora enfrenta la perspectiva de una cadena de suministro aún más volátil.

El conflicto en Oriente Medio, que no muestra señales de resolverse pronto, amenaza con arrastrar los precios al techo más alto posible, a menos que se desbloquee el estrecho o los países árabes recuperen su producción pre‑conflicto. Mientras Portugal recorta temporalmente los impuestos sobre hidrocarburos para amortiguar el golpe, el gobierno español no ha anunciado medidas concretas para aliviar a los conductores.

La contradicción entre la retórica de la ministra y la realidad de los precios en la bomba pone de relieve una política energética que parece más teórica que práctica, y que deja a los usuarios con la sensación de que la dependencia energética permanece, pese a las promesas de autonomía renovable.

Crítica:

El titular no revela la magnitud del golpe al bolsillo. La ministra parece olvidar que el gas también se escapa por otros corredores.

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