En Cataluña, el tope al alquiler lleva dos años aplicándose, pero la inquietud entre la ciudadanía no ha disminuido. El acceso a la vivienda se mantiene como la principal preocupación de los catalanes, según el último CEO. La norma ha puesto coto a la subida descontrolada de precios en zonas tensionadas, pero el precio por metro cuadrado se ha disparado a 30,04 euros y la oferta de larga duración ha caído un 54%, según el portal Idealista.
Distintos informes recientes alertan de que la nueva regulación está beneficiando a los inquilinos con alto poder adquisitivo en detrimento de los menos pudientes. El Informe de Mercado Inmobiliario de 2025 de Amat Inmobiliaris asegura que los candidatos con más ingresos tienen cada vez más opciones de acceder a un piso de alquiler.
En ciudades acomodadas como Sant Cugat del Vallès y Sant Just Desvern, el 58% de los contratos los firman extranjeros. Por otra parte, el catedrático de la Universidad Pompeu Fabra, José García Montalvo, da cuenta de que, por cada piso que aparece en el mercado de alquiler, existen de media 300 peticiones.
Los propietarios excluyen de manera sistemática a las aspirantes con menos recursos, quedando éstos últimos extramuros del mercado. Edgar Sánchez, experto inmobiliario y cofundador de Boende, explica que la vivienda no desaparece, pero sí sale del mercado que se intenta regular, reduciendo la oferta real.
La situación no afecta a todos por igual, ya que en los alquileres más altos no pasa nada, pero en los más bajos hay cada vez más aspirantes y menos oferta, dejando fuera a jóvenes y estudiantes. El mercado funciona como un 'casting' en el que el propietario elige el perfil más seguro para su vivienda.
Un escenario que aún puede complicarse si se pasa de alquilar habitaciones a alquilar camas dentro de un mismo cuarto, como ocurre en ciudades como Hong Kong. Para evitarlo, Sánchez recomienda aumentar la oferta de verdad, ya sea construyendo más, generando nuevos barrios con buen transporte o gentrificando zonas apartadas.
Crítica:
La noticia presenta un análisis detallado de la situación del alquiler en Cataluña, pero carece de propuestas concretas para abordar el problema. La tendencia a beneficiar a los inquilinos con alto poder adquisitivo en detrimento de los menos pudientes es un tema clave que requiere atención inmediata.
Comentarios