Crítica:
La noticia carece de transparencia y la ayuda pública se concedió sin un análisis previo exhaustivo. La investigación deberá determinar si se han cometido irregularidades en la concesión de la ayuda pública.
La noticia carece de transparencia y la ayuda pública se concedió sin un análisis previo exhaustivo. La investigación deberá determinar si se han cometido irregularidades en la concesión de la ayuda pública.
La crisis de la vivienda en España es un tema candente, y los datos de Eurostat no dejan lugar a dudas: nuestro país sufre el segundo mayor hundimiento de la construcción de toda la UE. Mientras que la izquierda insiste en que la solución pasa por un mayor control del mercado y límites a la tenencia de inmuebles, la realidad es que la falta de oferta es el principal problema. La construcción de viviendas es clave para abordar la escasez de vivienda y el incremento de los precios. Sin embargo, la producción en el sector de la construcción disminuyó un 10,2% en febrero, situándose como la segunda mayor bajada entre los países de la Unión Europea, solo por detrás de Polonia. Esta caída se debe a la disminución en la construcción de edificios, que descendió un 7,2% en la UE y un 8,1% en la eurozona. Las obras de ingeniería civil también disminuyeron, con un descenso del 2,7% en la UE y del 1,9% en la eurozona. La mayoría de las viviendas en España se construyeron antes del 2000, lo que significa que el parque inmobiliario sigue envejeciendo. Un 54,9% del parque de vivienda se construyó entre los años 1961 y 2000. La situación es preocupante, y es necesario tomar medidas para estimular la construcción de viviendas y abordar la escasez de oferta. La pregunta es, ¿qué se está haciendo para solucionar este problema? La respuesta es que no se está haciendo lo suficiente. La construcción de viviendas es un tema que requiere atención inmediata, y es necesario que los líderes políticos y económicos tomen medidas concretas para abordar la crisis de la vivienda en España. La situación es como un sablazo en la factura, un gasto que no se puede evitar, pero que se puede mitigar con medidas adecuadas. La construcción de viviendas es la clave para solucionar la crisis de la vivienda, y es necesario que se tomen medidas para estimular la construcción de viviendas y abordar la escasez de oferta. La pregunta es, ¿qué se está haciendo para solucionar este problema? La respuesta es que no se está haciendo lo suficiente. La construcción de viviendas es un tema que requiere atención inmediata, y es necesario que los líderes políticos y económicos tomen medidas concretas para abordar la crisis de la vivienda en España. La situación es como un agujero contable, un problema que se puede solucionar con medidas adecuadas. La construcción de viviendas es la clave para solucionar la crisis de la vivienda, y es necesario que se tomen medidas para estimular la construcción de viviendas y abordar la escasez de oferta. La pregunta es, ¿qué se está haciendo para solucionar este problema? La respuesta es que no se está haciendo lo suficiente. La construcción de viviendas es un tema que requiere atención inmediata, y es necesario que los líderes políticos y económicos tomen medidas concretas para abordar la crisis de la vivienda en España.
La noticia de que Changan, otro fabricante chino, está considerando abrir una fábrica de coches en España, suma a la larga lista de empresas chinas que han declarado su interés en hacer lo mismo. Sin embargo, a pesar de la aparente buena voluntad, la realidad es que la mayoría de estas empresas no han llevado a cabo sus planes. La pregunta es, ¿por qué? La respuesta se encuentra en la complejidad de la legislación europea y la incertidumbre sobre los requisitos para producir coches en Europa sin pagar aranceles. Mientras que España ofrece bajos costes laborales y de energía renovable, así como infraestructuras de transporte sobresalientes, la burocracia de Bruselas está alejando a los inversores chinos. De hecho, es más barato para ellos importar coches terminados en barcos que producirlos en Europa. La fábrica de BYD en Hungría es un ejemplo de que es posible, pero antes de que más empresas chinas sigan sus pasos, es necesario que se establezca un marco legal claro. La ironía es que el presidente español, Pedro Sánchez, ha estado promoviendo la inversión china en el país, pero la realidad es que la legislación europea está impidiendo que esto suceda. Mientras tanto, los chinos siguen ensamblando coches en España, como es el caso de Chery en Barcelona, pero no es lo mismo que producirlos desde cero. La pregunta ahora es, ¿cabe esperar fábricas chinas en España a medio plazo? La respuesta es sí, pero antes es necesario que se resuelva la incertidumbre legal y se establezca un marco claro para los inversores chinos.
En la penumbra de la economía española, la gran desigualdad generacional se ha convertido en la nueva crónica del día. El Banco de España acaba de exponer que la brecha de riqueza entre los menores de 35 y los mayores de 65 ha crecido un asombroso 834 % desde 2002. Si la inflación de la inflación, la cifra suena a record. La cifra no es una simple estadística; es la lista de la compra de la desigualdad: 834 kilos de diferencia que, al final, terminan en la despensa de los mayores. Jon González, el economista que la banca pública ha nombrado para sacudirnos la realidad, desglosa la historia en fragmentos de rentas. Entre 2021 y 2023, los jóvenes ganaron un 6,2 % en renta mediana. Para los que están en el rango de 65‑74, el aumento fue del 10,7 % y, para los de 74 +, un 12,9 %. Es como si los jóvenes se quedaran con el último paquete de galletas y los mayores con el estuche completo. La riqueza neta sigue el mismo patrón: los hogares con cabeza de familia entre 65‑74 cosechan la mayor media, mientras que los de 35‑44 bajan un 1,7 %. Los activos reales, esos que se pueden tocar, sufren caídas en los 35‑54 y suben en los 55‑74. El banco, con voz de quejido, señala que la proporción de propietarios de vivienda principal cayó de 72,1 % a 70,6 % en 2022, y que la tendencia continúa descendiendo. El valor mediano de la vivienda subió un 6,9 % entre finales de 2022 y finales de 2024, pero solo si no eres víctima de la segunda quintilla de la renta o el primer cuartil de la riqueza neta. En otras palabras, el aumento de la vivienda es una ilusión para la mayoría. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no se ha pronunciado en la última edición, pero el contexto político sugiere que la disparidad está estrechamente ligada al “plan económico” que ha beneficiado a los que ya tienen más. La crónica no se queda en el número; se sumerge en la hipocresía de una política que promueve la igualdad de oportunidades mientras la desigualdad se dispara como la espuma en la cocina de la economía.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha abierto 20 expedientes sancionadores a varias empresas del sector energético, pero solo una de ellas, Red Eléctrica, es acusada de cometer una infracción 'muy grave' por programar un mal mix energético que perjudicó al sistema. Esto es como si estuvieras haciendo la compra y te dieran una lista de productos que no necesitas, pero en lugar de productos, son megavatios de energía que no se utilizan de manera eficiente. La CNMC inició sus investigaciones después del apagón del 28 de abril de 2025 y ha concluido que el incidente tuvo un origen multifactorial, pero Red Eléctrica es la única que cometió una infracción grave. Esto es como si estuvieras conduciendo un coche y te dieran una multa por exceso de velocidad, pero en lugar de una multa, es una sanción que puede tener un impacto significativo en la economía. La CNMC ha recordado que la incoación de estos expedientes no prejuzga el resultado final de la investigación y que los interesados pueden formular alegaciones y proponer pruebas. En resumen, la CNMC ha señalado a Red Eléctrica como la única empresa que cometió una infracción 'muy grave' y ha iniciado procedimientos que pueden durar entre 9 y 18 meses. Mientras tanto, las otras empresas investigadas, como Endesa, Naturgy y Iberdrola, pueden respirar con alivio, pero no deben olvidar que la CNMC sigue vigilante. La pregunta es, ¿qué pasará con Red Eléctrica? ¿Será capaz de demostrar su inocencia o tendrá que pagar el precio por su negligencia? Solo el tiempo lo dirá. La CNMC ha establecido que la duración máxima de los procedimientos será de 18 meses, lo que significa que Red Eléctrica tendrá que esperar un poco para saber su destino. Mientras tanto, los consumidores de energía pueden seguir pagando sus facturas, pero con la seguridad de que la CNMC está trabajando para garantizar que el sistema energético sea más seguro y eficiente. La noticia ha generado un gran revuelo en el sector energético y ha dejado a muchos preguntándose qué pasará a continuación. La CNMC ha hecho su trabajo, ahora es turno de Red Eléctrica de demostrar su inocencia o asumir las consecuencias de sus acciones.
Si creías que la baja natalidad era la bomba que hundiría a cualquier economía, prepárate para la versión de la calle: la crisis no está en el número de bebés, sino en la forma en que se manejan los billetes y las aulas. En 2023, la fertilidad global cayó a 1,3 hijos por mujer en varios países desarrollados, un número que hace que el viejo mito del "2,1 de reemplazo" suene como un chiste de oficina. Dos demógrafos, Guillaume Marois y Wolfgang Lutz, del prestigioso IIASA, reescriben el guion. Su argumento: el desarrollo humano no regresa la tasa de nacimientos; al contrario, los países con mayor Índice de Desarrollo Humano (IDH) están viendo fertilidades más bajas. Los datos se despliegan como una lista de la compra: la educación y la productividad son los verdaderos protagonistas, no la cantidad de hijos. El viejo relato dice que, en la transición demográfica que empezó en la Francia del siglo XIX, la mortalidad caía antes que la fertilidad, y cuando esta última descendía, el crecimiento se frenaba. Pero los números de 1960 a hoy muestran que la caída de la fertilidad tras el baby boom no se detuvo en 2,1; se hundió a 1,3 o incluso menos. Aún más, países nórdicos, que antes se consideraban modelos de equilibrio trabajo‑familia, han experimentado caídas pronunciadas. Marois y Lutz desmantelan el mito del 2,1 como una construcción artificial que solo tiene sentido bajo condiciones de esperanza de vida constante – algo que la realidad no respalda. En lugar de tratar de empujar la cifra a 2,1, proponen una nueva estrategia: invertir en educación, en la productividad laboral y en sistemas de pensiones que acepten la baja natalidad como la nueva norma. Así, cada niño recibe más inversión, la economía se adapta y la innovación se mantiene. En la práctica, el mensaje es claro: la baja natalidad no es un enemigo, sino una oportunidad para rediseñar el capital humano. Si los gobiernos se centran en la productividad y la educación, la economía puede seguir creciendo, incluso con menos bebés. Y en el mundo donde el consumo de carne y el aumento del trabajo remoto ya están cambiando la forma de vivir, la baja natalidad puede ser el último giro inesperado del juego. En resumen: la caída de los nacimientos no es la raíz del problema, la falta de inversión en educación y productividad es la que la convierte en un caldo de cultivo para la estancación. El número de hijos es solo una cifra; lo que importa es cómo se usa el dinero y la mano de obra que ya existen.
Mientras que en la caja de la despensa parece que todo está bajo control, la Tierra está a punto de recibir el sobre de su propia factura. Un modelo publicado en *Environmental Research Letters* en marzo de 2026 saca a relucir que la humanidad no solo se alimenta de lo que la tierra produce cada año, sino de reservas acumuladas y de atajos energéticos que hemos ido quemando como si fueran cupones de descuento. El estudio, que emplea un modelo logístico tipo Ricker, hace un cálculo de la capacidad de carga del planeta y concluye que, con el modelo actual, la población máxima se situaría entre 11 660 y 12 400 millones de personas y que ese techo se alcanzaría entre 2067 y 2076 si no cambiamos la relación observada. El número no es una cifra de bienestar, sino un límite que se alcanza a base de agotar existencias, como cuando tienes que quemar los muebles porque no puedes pagar la calefacción. Pero la crónica no se queda ahí. Los autores introducen la idea de capacidad sostenible, más baja que el techo máximo, y calculan que en la etapa de facilitación histórica (1800–1949) la población que podría vivir con comodidad sería de unos 2 470 millones. Comparan esto con estimaciones previas de 3 300 millones para que todo el mundo viviera con comodidad económica. El contraste más punzante llega cuando se habla de “planetas”: si hoy consumimos el equivalente a 1,7 Tierras, bajar a 0,5 Tierras implicaría que, con el consumo medio actual, la población estaría unas 3,4 veces demasiado grande. Traducido a una cifra, eso daría una capacidad sostenible de 2 350 millones con el reparto y el nivel material medios de hoy. El estudio también señala que el mundo no se mueve al mismo ritmo: algunas regiones entraron en la fase negativa a finales de los 50 o principios de los 60, mientras que África subsahariana es la última en hacerlo, alrededor de 2010, con gran incertidumbre. Más que catastrofismo, es una simple predicción: cuando el soporte vital depende de reservas finitas, el crecimiento se termina en algún momento. El mensaje, cargado de datos duros, es claro: la Tierra tiene un límite y nosotros seguimos jugando a la lotería de la supervivencia.
El reino de Mohamed VI ha decidido poner freno a sus ventas de tomates en África y limitar los tratos con la Unión Europea. La medida, adoptada de manera consensuada entre el Ministerio de Agricultura y las asociaciones de exportadores, busca controlar los precios en el país. Antes de la implementación, el kilo de tomate se vendía a 14 dirhams (1,3 euros) en el centro de Rabat, mientras que ahora cotiza a 11 dirhams por kilo (1 euro). La decisión puede tener repercusiones en la credibilidad de los exportadores marroquíes, ya que tienen compromisos contractuales con socios africanos y europeos. La base de datos Trade Map indica que Marruecos exportó 767.347 toneladas de tomate fresco en 2024, por un valor estimado de 975 millones de euros. La UE absorbió el 75,6% del volumen, mientras que el Reino Unido representó el 16,58%. Los agrarios europeos reprochan a la UE la permisividad con los tomates que llegan desde Marruecos, ya que entran a competir en igualdad de condiciones en los mercados del viejo continente gracias a un acuerdo preferencial. La situación se ha intensificado desde octubre de 2025, cuando la Comisión Europea modificó el trato con Marruecos declarado ilegal por la Justicia Europea para poder incluir los terrenos del Sáhara Occidental en la alianza comercial. Es como si Marruecos estuviera diciendo: 'No podemos permitir que nuestros tomates se vendan a precios de ganga en África mientras nuestros consumidores nacionales se ven obligados a pagar el doble'. La pregunta es, ¿qué pasará con los exportadores marroquíes que tienen compromisos contractuales con socios africanos y europeos? ¿Buscarán proveedores alternativos en países competidores? La situación es un ejemplo claro de cómo la política comercial puede influir en la economía de un país y en la vida de sus ciudadanos. Es como si la UE estuviera jugando con fuego, permitiendo que los tomates marroquíes compitan con los europeos sin considerar las consecuencias para los agricultores del viejo continente. La decisión de Marruecos puede ser un golpe para la UE, pero también puede ser una oportunidad para que los países europeos reconsideren sus políticas comerciales y protejan a sus propios agricultores. La batalla por el tomate es un ejemplo de cómo la globalización puede ser un juego de suma cero, donde el beneficio de uno es el perjuicio de otro. En este caso, el beneficio de Marruecos puede ser el perjuicio de los agricultores europeos, y viceversa. La pregunta es, ¿quién saldrá ganando en este juego de la política comercial? Solo el tiempo lo dirá.
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