En un país donde la pobreza severa afecta al 60% de la población y la mortalidad infantil es una de las más altas del mundo, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) decide otorgar 80.000 euros para evaluar la colección de películas en Mozambique.
Esta subvención, que forma parte de los 2.500 millones de euros que la Aecid ha dispuesto entre 2022 y 2025, nos hace cuestionar la prioridad de nuestros esfuerzos de cooperación internacional. Mientras Mozambique se debate en una corrupción endémica y conflictos cuasibélicos, nuestra ayuda se centra en la 'evaluación de la filmoteca mozambiqueña'.
¿Es esto realmente lo que más necesita Mozambique? ¿O es solo un ejemplo más de la maquinaria descontrolada del gasto público español que lastra nuestra economía y servicios públicos? La Aecid, que pertenece al Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, ha entregado más de 2.600 subvenciones desde 2022, con montantes que van desde los 6.000 euros a varias decenas de millones de euros.
Pero, ¿qué hay detrás de esta subvención en particular? El beneficiario, el Instituto Nacional de Industrias Culturales y Creativas (INICC) de Mozambique, incluye un nombre curioso en su denominación: 'MATILDE'. Investigaciones sugieren que podría tratarse de Matilde Muocha, secretaria de Estado de las Artes y la Cultura en Mozambique.
¿Ha entregado la Aecid 80.000 euros directamente a esta señora? ¿Es una subvención a su persona? Estas preguntas nos llevan a cuestionar la transparencia y la eficacia de nuestra cooperación internacional. Es hora de hablar claro y proponer un reset en el gasto público español, que ya se ha convertido en una maquinaria descontrolada que lastra nuestra economía y los servicios públicos.
La situación socioeconómica de Mozambique requiere una ayuda más enfocada y eficaz, no subvenciones que parecen tener más que ver con intereses personales o burocráticos que con el bienestar de la población. La digitalización, el registro nacional de profesionales de la cultura y la concesión de licencias para rodajes y derechos de autor son importantes, pero no deberían ser la prioridad cuando hay vidas en juego.
Nuestro dinero público debería estar sirviendo para salvar vidas, no para evaluar colecciones de películas. Es tiempo de reconstruir el sistema, pero antes, el que hay debe caer. El gasto público español necesita una revisión profunda para asegurar que cada euro se invierte de manera que tenga un impacto real y positivo en las vidas de las personas, tanto en España como en países como Mozambique que necesitan nuestra ayuda.
La cooperación internacional para el desarrollo debe ser más eficaz, más transparente y más enfocada en las necesidades reales de los países que ayudamos. La evaluación de la filmoteca mozambiqueña puede ser un proyecto interesante, pero no debería ser la prioridad cuando hay problemas más urgentes que resolver.
Mozambique necesita ayuda para combatir la pobreza, la corrupción y los conflictos, no para evaluar su colección de películas. Nuestro dinero público debería estar trabajando para hacer de este mundo un lugar mejor, no para financiar proyectos que parecen más relacionados con intereses personales o burocráticos que con el bienestar de la población.
La hora de hablar claro ha llegado, y es hora de que nuestro gasto público se convierta en una herramienta para el cambio positivo, no en un lastre para nuestra economía y nuestros servicios públicos. La transparencia, la eficacia y la responsabilidad deben ser los pilares de nuestra cooperación internacional, y cualquier proyecto que no cumpla con estos criterios debería ser revisado y, si es necesario, cancelado.
El futuro de Mozambique y de muchos otros países que necesitan nuestra ayuda depende de nuestra capacidad para gestionar de manera efectiva y transparente nuestro gasto público. La evaluación de la filmoteca mozambiqueña puede ser un proyecto interesante, pero no es lo que más necesita Mozambique.
Lo que necesita es ayuda para combatir la pobreza, la corrupción y los conflictos, y es ahí donde deberíamos enfocar nuestros esfuerzos y nuestro dinero público. La hora de cambiar ha llegado, y es hora de que nuestra cooperación internacional se convierta en una fuerza para el bien, no en un obstáculo para el progreso.
Mozambique y muchos otros países están esperando, y es hora de que tomemos acción. La evaluación de la filmoteca mozambiqueña puede ser un proyecto, pero no es la prioridad. La prioridad es la vida, la dignidad y el bienestar de la población, y es ahí donde deberíamos enfocar nuestros esfuerzos y nuestro dinero público.
La hora de hablar claro ha llegado, y es hora de que nuestro gasto público se convierta en una herramienta para el cambio positivo, no en un lastre para nuestra economía y nuestros servicios públicos.
Crítica:
La noticia carece de contexto sobre la importancia de la evaluación de la filmoteca mozambiqueña y cómo beneficiará a la población. La falta de transparencia en la subvención es preocupante.
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