Crítica:
Título acertado pero con margen para ser más descriptivo. El contenido ofrece detalles relevantes sobre el incidente y el contexto geopolítico.
Título acertado pero con margen para ser más descriptivo. El contenido ofrece detalles relevantes sobre el incidente y el contexto geopolítico.
El Gobierno de España reaccionó con sorpresa e indignación ante la decisión del juez Juan Carlos Peinado de convertir la causa contra Begoña Gómez, esposa del presidente Pedro Sánchez, en un procedimiento con jurado popular. La portavoz del Ejecutivo, Pilar Alegría, calificó el auto de 'surrealista', mientras que la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, afirmó que sería estudiado en facultades de Derecho como ejemplo de lo que no se debe hacer. El ministro de Justicia, Félix Bolaños, destacó que un tribunal imparcial pondrá las cosas en su sitio. El PSOE busca refugio ante un escenario corrosivo que suma un frente judicial a las derrotas en el Congreso. En 48 horas, Peinado abrió juicio oral a dos personas vinculadas a Sánchez. El caso ha pasado a ser protagonista de la política nacional.
El Rey Felipe VI, en su discurso ante la Asamblea General de la ONU, pidió al Gobierno de Israel que detenga la masacre en Gaza y cese la causa de más muertes en nombre del pueblo judío. Recordó que España tiene profundos lazos históricos con el pueblo judío y que es un país orgulloso de sus raíces sefardíes. Criticó la devastación, las muertes de civiles, la hambruna y el desplazamiento forzoso de cientos de miles de personas en Gaza. El monarca defendió que no se puede guardar silencio ante estos actos aberrantes que repugn an a la conciencia humana. También condenó el terrorismo de Hamás y reclamó un alto el fuego con garantías, la liberación de rehenes y la llegada de ayuda humanitaria sin dilaciones. El Rey instó a la comunidad internacional a asumir su responsabilidad para lograr una solución viable que contemple la existencia de dos Estados. El discurso se alinea con la postura del Gobierno español, que ha impuesto un embargo de armas a Israel.
El Gobierno ha expresado su desacuerdo con la decisión del juez Juan Carlos Peinado de que Begoña Gómez, esposa del presidente Pedro Sánchez, sea juzgada por un jurado popular si se abre juicio oral por malversación. La portavoz del Ejecutivo, Pilar Alegría, calificó la decisión como 'surrealista'. El ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, confía en que un tribunal imparcial 'pondrá las cosas en su sitio'. La decisión de Peinado también ha sido criticada por otros ministros como Isabel Rodríguez y Fernando Grande-Marlaska. El PSOE considera que el proceso se basa en una denuncia 'de un grupo ultra' y 'recortes de prensa y un bulo'. La decisión de juzgar a Gómez con jurado popular y el envío al banquillo del hermano de Sánchez han sido vistos como un caso de 'ser familia del presidente del Gobierno'.
Durante la sesión de control del Congreso de los Diputados, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, recibió la noticia de que el juez Peinado manda a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al banquillo para un juicio con jurado popular. La resolución del juez incluye también a Cristina Álvarez, asistente de Gómez, y Francisco Martín, delegado del Gobierno en Madrid, por presuntos delitos de malversación de caudales públicos. El auto del Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid cita a los investigados para el próximo día 27 de septiembre de 2025, a las 18:00 horas. Begoña Gómez enfrenta acusaciones que incluyen malversación de fondos públicos en relación con su actividad en La Moncloa, así como delitos de tráfico de influencias, corrupción, apropiación indebida e intrusismo. La investigación se centra especialmente en la contratación de su asesora Cristina Álvarez, quien presuntamente habría realizado tareas privadas para Gómez mientras desempeñaba funciones oficiales.
El juez Juan Carlos Peinado ha comunicado a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, que será juzgada por malversación de caudales públicos ante un jurado popular. Junto a ella, también serán juzgados su asistente, Cristina Álvarez, y el Delegado del Gobierno en Madrid. El juez ha citado a los tres para el próximo sábado en su juzgado para informarles de los detalles. La investigación se inició hace más de un año y medio tras una denuncia de Manos Limpias. Una de las líneas de investigación se centra en si Álvarez trabajó para Gómez enviando correos en su nombre relacionados con una cátedra en la Universidad Complutense de Madrid. El juez justifica este paso tras recibir correos electrónicos entre Álvarez y el vicerrector de la UCM, Juan Carlos Doadrio, lo que considera que cumple con el requisito de verosimilitud de los hechos. Begoña Gómez había explicado que su asistente le hizo un 'favor' al enviar algunos correos, pero no asumió funciones en el Palacio de La Moncloa.
El PSOE enfrenta un momento crítico en el Congreso de los Diputados. La bancada progresista muestra signos de descomposición y derrotismo. La reducción de la jornada laboral, la oficina anticorrupción y la delegación de competencias en inmigración a Cataluña han fracasado. El partido se divide en intereses cruzados. Pedro Sánchez aparece cada vez menos y sus intervenciones se limitan a política internacional. El calendario no ayuda con la negociación de los Presupuestos de 2026. El PSOE busca sobrevivir pero la legislatura se le escapa.
La fiscal Carmen García Cerdá protagonizó un escándalo en la Audiencia Nacional durante el juicio sobre la trama Púnica. Desobedeció las directrices de su jefe, Alejandro Luzón, y acusó por un delito de malversación siguiendo el criterio del PSOE y la Asociación de Abogados Demócratas por Europa (Adade). García Cerdá discutió con su compañera, María Teresa Gálvez, durante la exposición de conclusiones sobre el amaño de contratos públicos a favor de Cofely, vinculada al empresario David Marjaliza. La Fiscalía Anticorrupción había decidido retirar la acusación por malversación, pero García Cerdá no se resignó. Previamente, García Cerdá había sido multada con 1.000 euros por desobedecer órdenes de Luzón en el caso Montoro. El Tribunal Supremo confirmó la sanción en julio. García Cerdá había solicitado diligencias en el Juzgado de Instrucción nº2 de Tarragona, pero fue denegada. La junta de fiscales de Anticorrupción respaldó el criterio de Luzón y Romeral con 18 votos contra 5.
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