Ejecuciones de terroristas en 1975
El 27 de septiembre de 1975, se fusiló a tres militantes del FRAP (Xosé Humberto Baena, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz) y a dos miembros de ETA político-militar (Juan Paredes 'Txiki' y Ángel Otaegui) en Hoyo de Manzanares (Madrid), Barcelona y Burgos. Estas ejecuciones provocaron protestas contra el gobierno de Franco y la retirada de embajadores de doce gobiernos. El Papa Pablo VI se pronunció a favor de la clemencia. El FRAP, brazo armado del Partido Comunista de España (marxista-leninista), había iniciado su actividad asesina en 1973, mientras que ETA, fundada en 1952, había iniciado su trayectoria asesina en 1968. Los ejecutados eran culpables de asesinato, incluyendo el de policías y guardias civiles. En 1977, el resto de condenados fue amnistiado. La Ley de Amnistía General de 1977 liberó a 1.232 miembros de ETA, que reconstituyeron la organización y protagonizaron un periodo de violencia en el País Vasco. Entre 1976 y 1980, ETA asesinó a 18, 12, 66, 80 y 98 personas, respectivamente. La Ley de Memoria Democrática ha permitido homenajes a los asesinos, mientras las víctimas y sus familias permanecen en el olvido.
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